En el mundo neurotípico (es decir, en el mundo) una cosa es lo que pone en el contrato y otra lo que se hace. Las desviaciones respecto del contrato no se negocian abiertamente. Eso sería en un mundo autista. Los contratos se incumplen de hecho, silente y estratégicamente.
@trecet Estaría bien una comparativa tejana entre Dallas y San Antonio a nivel estratégico y filosofía. Siempre me ha parecido que parten del mismo sitio pero con resultado muy distinto
Este artículo de Tom Golden me parece excelente. Golden explica que el feminismo contemporáneo (especialmente en su versión radical e institucional) ha convertido la agresión relacional en su principal arma de control cultural. La agresión relacional (también llamada agresión social o agresión indirecta) es una forma de agresión típicamente femenina que no suele necesitar fuerza física. Dice Golden:
“La agresión relacional no suele basarse en la fuerza física. Funciona a través de la vergüenza, la exclusión, el daño a la reputación, la presión social, la manipulación emocional y el control de la narrativa. Ataca la posición social, el sentido de pertenencia, la credibilidad y el derecho a hablar de una persona.
A nivel personal lo vemos en las relaciones cuando una pareja usa la culpa, el retiro emocional, la vergüenza pública, la triangulación o las acusaciones para silenciar a la otra. Pero los mismos mecanismos pueden operar a nivel cultural. Cuando eso ocurre, el objetivo ya no es solo una persona. El objetivo puede convertirse en todo un grupo.
Eso es exactamente lo que ha ocurrido con los hombres.”
Las principales técnicas de agresión relacional que identifica Golden son las siguientes:
- Culpabilización o avergonzamiento (Shaming) sistemático: etiquetar de forma constante la masculinidad como “tóxica”, “frágil”, “opresora” o “problemática”. Se repite hasta que se asocia automáticamente cualquier rasgo masculino tradicional con algo negativo.
-Etiquetado moral rápido: acusar inmediatamente de misógino, sexista, incel, patriarcal o abusador. La mera acusación ya funciona como condena social y coloca al señalado a la defensiva.
-Exclusión social: una de las tácticas más efectivas y frecuentes. Consiste en negar sistemáticamente a los hombres el derecho a participar o ser escuchados en ciertos temas. Ejemplos típicos:
-“No te centres en los hombres” (no hables de los problemas de los hombres cuando estamos hablando de mujeres).
“Este es un espacio seguro para mujeres” (con lo que se justifica expulsar o silenciar voces masculinas).
-“Los hombres no deberían opinar sobre esto” (aborto, custodia, violencia doméstica, educación, etc.).
De esta forma se consigue que los hombres queden fuera del debate sobre cuestiones que les afectan directamente, reforzando la idea de que solo las mujeres tienen legitimidad para hablar de género y familia.
-Uso estratégico de la victimización: colocar a las mujeres siempre como víctimas eternas y a los hombres como culpables por defecto. Esto sirve de escudo moral: cualquier crítica se interpreta como ataque a las víctimas.
-Gaslighting cultural: negar o minimizar problemas masculinos reales (suicidios, custodia de hijos, sintecho, mortalidad laboral, etc.) mientras se amplifican constantemente los femeninos.
-Control de la narrativa y acusaciones públicas: decidir qué se puede decir y qué no. Especialmente visible en #MeToo y “Believe Women”, donde la acusación sola genera castigo grave.
-Construcción de coaliciones: otra herramienta fundamental. Las ideas feministas se han extendido e instalado en universidades, ONGs, medios de comunicación, agencias gubernamentales, departamentos de Recursos Humanos, tribunales de familia, colegios profesionales y instituciones terapéuticas. Una vez que estas instituciones adoptan la misma narrativa básica, disentir se vuelve muy arriesgado. La gente aprende rápidamente qué se puede y qué no se puede decir.
Dice Golden:
“La genialidad de la agresión relacional es que rara vez requiere control directo. Funciona a través del miedo. Los jueces temen ser retratados como sexistas. Los políticos temen perder votos, donaciones o apoyo público. Los administradores universitarios temen campañas activistas. Los periodistas temen el ostracismo profesional. Los terapeutas temen quejas ante sus colegios profesionales. El miedo no tiene que ser constante; solo necesita ser creíble. Una vez que suficiente gente entiende las penalizaciones sociales que conlleva disentir, la mayoría se autocensurará sin que nadie se lo pida. Las instituciones se convierten entonces en amplificadoras de la narrativa, enseñando al público qué es aceptable pensar y decir. La población no suele ser controlada mediante la fuerza, sino mediante el riesgo reputacional. La gente aprende qué opiniones traen aprobación y cuáles invitan al castigo. Así es como un movimiento ideológico relativamente pequeño pero muy motivado puede ejercer una influencia mucho mayor que su número real.
Aquí es donde la agresión relacional se institucionaliza. Ya no es simplemente una activista avergonzando a un hombre. Es toda una red de instituciones, incentivos y presiones reputacionales que señalan que ciertas preguntas son peligrosas.
¿Podemos hablar de la violencia femenina?
¿Podemos hablar de las víctimas masculinas?
¿Podemos hablar de las acusaciones falsas?
¿Podemos hablar de los chicos quedándose atrás?
¿Podemos hablar de la pérdida de los padres?
¿Podemos hablar de la agresión relacional de las mujeres?
A menudo la respuesta es no, no porque las preguntas sean inválidas, sino porque amenazan la narrativa protegida.”
En resumen:
“El feminismo no ha triunfado solo por sus argumentos, sino porque aprendió a controlar el precio social de disentir. Dominó el uso de la vergüenza, la exclusión, las etiquetas morales, el estatus de víctima y las amenazas a la reputación para conseguir que expresar desacuerdo se sienta arriesgado y costoso.”
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Mi fiesta fav de Madrid: San Isidro. Otros años hablé del santo, de su cuerpo incorrupto, de tipos de rosquillas o del significado de los claveles. Este me apetece: TRIBUS URBANAS DEL MADRID ANTIGUO. Porque según clase social, barrio y vestimenta, no todo son chulapos🌹🧵👇🏼
🗓️ Mañana se celebra el Día Mundial del Melanoma
🔬 Gracias a la consolidación de terapias altamente eficaces y a la irrupción de la inteligencia artificial, se está transformando la prevención y diagnóstico de cáncer de piel
✍️ @evaou22
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En cuanto a Vox, el problema no es Vox, sino los que votan a Vox. En vez de insultarles, hay que preguntarse por qué votan a Vox y darles una solución. Muchos problemas que utiliza Vox (inmigración, inseguridad, vivienda) se resuelven con una buena gestión y no con frases hechas.
En el hilo turras de hoy, continuando con el arco de educación, y aprovechándonos de que el zeitgeist ayuda, vamos a hablar de modelos obsoletos asociados a la educación y en particular, las escuelas de negocio.
Lo mejor es enemigo de lo bueno: deja de buscar lo mejor en todo, elige lo suficientemente bueno, comprométete y sigue adelante.
Esa sería la idea principal de este artículo de David Epstein. En la vida actual, con tantas opciones y tanta información, mucha gente se pasa el tiempo buscando la mejor decisión posible, el mejor trabajo, la mejor pareja, el mejor teléfono, la mejor universidad… Los psicólogos llaman a esto maximización. Pero según el autor, esta forma de decidir es equivocada y suele hacernos menos felices.
En lugar de buscar lo perfecto, lo más inteligente es satisfacer (o “satisficing”, como lo llamó el premio Nobel Herbert Simon). Esto significa que miras unas cuantas opciones, eliges la primera que te parece suficientemente buena y sigues adelante con tu vida sin arrepentirte ni seguir comparando.
Herbert Simon vivía así: siempre usaba la misma marca de calcetines, comía lo mismo todos los días y vivió 46 años en la misma casa. De esta forma liberaba su mente para las cosas importantes.
Los estudios muestran que las personas que siempre buscan lo mejor (los maximizadores) suelen estar menos satisfechas, se arrepienten más y se comparan constantemente con los demás. En cambio, quienes eligen lo “suficientemente bueno” (los satisfacedores) son más felices con sus decisiones.
El problema es que hoy es muy fácil caer en la maximización: redes sociales, apps de citas, tiendas online y la inteligencia artificial nos muestran miles de opciones y nos hacen sentir que siempre hay algo mejor ahí fuera. Pero el consejo sería que establezcas un nivel de “esto me sirve” y, cuando lo alcances, para de buscar. Así ahorras energía mental y puedes disfrutar más de lo que ya tienes.
Teoría de la Elección Pública
En un despacho austero de la Universidad de Virginia a principios de los años 60, dos economistas estadounidenses, James M. Buchanan y Gordon Tullock, miraban con lucidez implacable el espectáculo de la política moderna. No veían nobles servidores del bien común, sino seres humanos de carne y hueso, racionales y egoístas, que respondían a incentivos exactamente igual que cualquier tendero, banquero u obrero. De esa observación brutal surgió The Calculus of Consent (1962) y, poco después, la Teoría de la Elección Pública: la política no es un reino de altruistas desinteresados; es un mercado más, donde políticos, burócratas y votantes persiguen su propio beneficio, y donde los grupos de interés concentrados capturan el poder mientras los costos se difunden entre millones de contribuyentes invisibles. El «rent-seeking», esa fea palabra que Buchanan popularizó, consiste en buscar ganancias no creando riqueza, sino manipulando el aparato estatal para arrebatar recursos ajenos mediante regulaciones, subsidios o privilegios legales.
La idea es demoledoramente simple y, por eso mismo, intolerable para los románticos del poder: nadie en el gobierno es un «ángel guardián». Son agentes racionales que maximizan votos, presupuesto, prestigio y poder personal. Los votantes, racionalmente ignorantes, no estudian los programas; votan por promesas que les cuestan poco y les benefician mucho. Los burócratas expanden sus reinos porque su salario, su estatus y su jubilación dependen del tamaño del imperio que controlan. Y los lobbies, esos grupos pequeños y bien organizados, pagan el precio de la captura regulatoria porque los beneficios son enormes y concentrados, mientras los costos se reparten entre todos los demás como una niebla invisible.
Esta teoría, una de las más corrosivas de la economía del siglo XX (Buchanan recibió el Nobel en 1986 precisamente por destripar el mito del Estado benevolente), no se queda en los manuales académicos. Se manifiesta con saña especial en los experimentos socialistas y comunistas, donde el Estado no es un árbitro neutral, sino el propietario absoluto de todo. Cuando el aparato controla la producción, los precios, el empleo y hasta los pensamientos, el «rent-seeking» deja de ser un vicio marginal y se convierte en el único deporte nacional. La nomenklatura soviética no era una anomalía; era el resultado lógico de este proceso. Una nueva clase dominante que vivía en dachas, comía caviar y enviaba a los disidentes al Gulag mientras predicaba la igualdad. La «boliburguesía» venezolana, esos militares, ministros y enchufados que se repartieron PDVSA, empresas expropiadas y dólares preferenciales, no traicionó al chavismo; lo perfeccionó. Los cuadros del Partido en China actual no son comunistas del siglo XIX; son capitalistas de Estado con carnet rojo que amasan fortunas mientras el proletariado sigue siendo proletariado.
En la izquierda democrática el mecanismo es más refinado, pero idéntico en esencia. Los políticos prometen «bienes públicos gratis» como sanidad universal, educación gratuita, renta básica y subsidios verdes, financiados supuestamente por «los ricos» o por la deuda eterna. En realidad maximizan su propio stock de poder: cada nuevo programa crea clientelas dependientes, cada ministerio engorda burocracias leales, cada ley de «justicia social» multiplica los reguladores e inspectores que viven del presupuesto ajeno. Sindicatos de la educación pública bloquean cualquier reforma porque su monopolio les garantiza sueldos, privilegios y jubilaciones doradas a costa de generaciones de niños condenados a la mediocridad. ONG progresistas capturan fondos públicos para «luchar contra el odio» mientras sus directivos viajan en business class y dictan moral desde tribunas pagadas con impuestos. No hay ángeles en el poder; hay maximizadores de utilidad que, al expandir el Estado, expanden su propio botín.
El socialismo «real» siempre genera una nueva clase dominante porque la Teoría de la Elección Pública es implacable: cuando eliminas el mercado y la propiedad privada, no eliminas el egoísmo humano; simplemente lo canalizas hacia la única vía que queda, la política. El resultado no es el paraíso sin clases; es una cleptocracia con eslóganes igualitarios. Los costos se socializan, los beneficios se privatizan en mansiones, cuentas en Suiza y yates. Y cuando alguien señala la estafa, la respuesta es la de siempre: más Estado, más control, más represión para que el cuento no se derrumbe.
La Teoría de la Elección Pública no es cínica; es honesta. Brutalmente honesta. Nos recuerda que el poder corrompe y que el poder absoluto, el sueño húmedo de todo socialista, corrompe absolutamente. Por eso los regímenes que concentran todo en el Estado no producen igualdad; producen castas intocables con carnet del Partido. El resto del rebaño solo recibe las migajas y la factura.
🚨 ¡Esta sentencia tiene truco!
Y nos afecta a todos; vamos a verlo:
Los datos médicos…
✅ Son confidenciales.¹
✅ Están especialmente protegidos, y tratarlos está prohibido, salvo excepciones tasadas.²
✅ La prestación de asistencia sanitaria es una de esas excepciones.³
✅ Los sanitarios —médicos, enfermeros— pueden acceder a tu historia clínica al proporcionarte asistencia sanitaria.⁴
✅ Un administrativo de un centro de salud no es un sanitario, pero puede acceder a tu historia clínica solo en la medida en que sea imprescindible para realizar sus funciones.⁵
Hasta aquí, todo correcto:
— Un sanitario puede acceder a tu historia clínica para atenderte, y bajo deber de confidencialidad. Pero, aunque sea médico, no puede acceder a tus datos «porque sí».
— Un administrativo puede acceder a partes limitadas de tu historia clínica para, por ejemplo, citarte. Pero no «por cotillear», que es lo que condena la sentencia de abajo.
😱 Ahora viene la trampa:
Como ciudadano…
✅ Tienes derecho a consultar tu historia clínica.⁶
✅ Tienes derecho a denunciar accesos injustificados a tu historia clínica.⁷
❌ No tienes derecho a saber quién ha accedido a tu historia clínica.⁸
💥 ¿Ein?
Puedes consultar tu historia clínica, pero no puedes consultar quién ha accedido a ella, porque eso revelaría la identidad de quienes accedieron.
Entonces, ¿cómo se pueden denunciar accesos injustificados, si no se puede conocer dichos accesos?
Este es el callejón sin salida de la normativa sanitaria y de protección de datos actual.
⁉️ Entonces… ¿cómo es posible esta sentencia?
Porque hay dos comunidades que han deshecho el lío con legislación sanitaria propia: Navarra y Extremadura.⁸ ¡Los ciudadanos de estos territorios sí pueden saber quién ha accedido a su historia clínica! En el resto del país, no.
🧐 Ahora, querido Watson… ¿ves de dónde es la sentencia que enlazo debajo?
Afirmativo: de Navarra. 🚀
🧐 ¿Y qué dice el Sistema Nacional de Salud?
Dice una cosa muy interesante:⁹
«El ciudadano puede realizar el seguimiento de los accesos realizados [a su historia clínica digital], a fin de verificar su legitimidad. […] Cada vez que un ciudadano haga uso de esta funcionalidad, ejercerá como auditor
externo del sistema, sumándose al resto de elementos que conforman la estrategia de seguridad del sistema […]».
Es decir: que cada ciudadano pueda auditar los accesos a su historia clínica no es solo un derecho, sino que forma parte de una estrategia integral de seguridad.
🤯 Jaime, me mareo… ¡hazme un resumen!
➡️ Pídele a tu político de confianza¹⁰ que legisle en tu territorio el acceso a la identidad de quienes acceden a tus datos médicos.
🟢 ¿No es eso ilegal?
En absoluto: Ya está pasando en Navarra y en Extremadura. Es reforzar la seguridad y confidencialidad de la infraestructura pública de datos de salud.
🔁 ¡REDIFUNDE, amigo! 🔁
Pasito a pasito, tendremos un país mejor. 💪
___
¹ Art. 7 Ley 41/2002
² Art. 9 RGPD.
³ Art. 9.2.h RGPD.
⁴ Art. 16.1 Ley 41/2002
⁵ Art. 16.4 Ley 41/2002
⁶ No por el art. 15 RGPD sino por el art. 18 Ley 41/2002.
⁷ Arts. 197.2 y 198 del Código Penal.
⁸ Informe 3/2021 de la @AEPD_es.
⁹ Documento «El Sistema de Historia Clínica Digital del Sistema Nacional de Salud», del Instituto de Información Sanitaria de la Agencia de Calidad del Sistema Nacional de Salud, en su pág. 16.
¹⁰ Oxímoron. 😂
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Vlade Divac: «Le dije: ‘Dražen, ¿qué pasa?’. Y él: ‘Hay problemas en casa. Cuando todo se calme, retomaremos el contacto’. Le respondí: ‘Yo tengo amigos, no tengo amigos a tiempo parcial’. Ya no volví a hablar con él»
https://t.co/W7EXDa3Ht4
In February, activist fund Palliser Capital took a stake in Japanese toilet maker Toto and pushed it to expand a ceramics line used in semiconductors.
It recently said Japanese MSG maker Ajinomoto is “most undermonetized AI infrastructure monopoly” because:
▫️in 1908, Ajinomoto discovered umami (“the fifth taste”) and, a year later, started commercializing it based on the company’s expertise in amino acid science
▫️Ajinomoto (which means “essence of flavour”) eventually took its mastery of complex chemistry to create a “high-performance insulating film used in semiconductor substrates, enabling ultra fine wiring and multi-layer interconnects between chips and circuit boards”
▫️since 1999, the company has sold this substrate product as Ajinomoto Build-Up Film (ABF) and it has become the industry standard
▫️Palliser says ABF’s “performance characteristics (electrical insulation, reliability, manufacturability) are not substitutable at advanced nodes”
▫️ABF currently has a 95% global share in ABF and 100% share in high-end AI data center applications.
While mission-critical for high-density AI packaging, ABF still represents less than 0.1% of a GPU’s sale price.
As GPU chips advance, ABF has become even more important. There is 4x more ABF in Nvidia’s Vera Rubin vs. H100 chip (they want Ajinomoto to expand production line).
Palliser thinks Ajinomoto can increase ABF prices by at least +30% (based on price increases from other chip substrate providers).
Ajinomoto is up +65% in the past year and has a current market cap of ~$28B.
In 2025, revenue hit ~$10B with the majority of sales coming from its seasoning division which includes MSG/umami, bonito stock, seasoned salt & pepper and — my absolute favourite — anchovy soup powder (slaps very very hard).
However, ABF has climbed to 27% of profits vs. 63% of profits from seasoning. And the ABF unit is growing much faster (with higher margins).
By 2028, Palliser thinks seasoning and ABF will each do 45% of profits (frozen foods makes up most of remainder).
***
Full deck here: https://t.co/3j3OkjPU58
Para Roberta Findlay, el cine de terror y el cine porno son lo mismo; lo único que cambia es el color de los fluidos. Todo cobra sentido cuando nos enteramos de que odiaba filmar escenas de sexo; no era una cuestión moral, le resultaban repugnantes.
https://t.co/hb8D7nsod1