Pocas cosas más de madre asturiana que dejar la fabada al fuego y salir a hacer recados, pero siempre con la tensión constante de un artificiero que sabe que hay una cuenta atrás activa y que cualquier imprevisto puede resultar letal (para la fabada).
El que no tiene problemas para elegir películas para ver es mi viejo. El abre Netflix, pone play a la primera que tenga en la portada a un tipo con un arma y procede a estar dos horas así: