Tal vez, esto explique tanta incomprensión y hasta resentimiento.
Cuando ven un patio de colegio lleno de chicos cantando por su país, ven algo que les resulta extraño. Un pueblo capaz de emocionarse colectivamente.
Argentina no vive el fútbol como un entretenimiento. Lo vive como una expresión de identidad. Acá se canta, se abraza, se llora, se festeja. Hay pasión. Algo que tal vez no conozcan.
En muchas sociedades predomina una forma más contenida de expresar las emociones. Por eso, lo que para nosotros es una demostración de amor, afuera lo interpretan exagerado.
Pero no vamos a pedir disculpas por sentir.
Qué atrevidos estos argentinos. Un país periférico le quiere disputar la construcción de sentido a las potencias imperiales. Que atrevidos con su cabeza siempre en alto. Con su economía siempre destrozada instalan su música y su cine. Con lo mal que hablan español hicieron de su literatura un género universal. Que atrevidos. Pobres y sin academias dominan el mejor y más lucrativo deporte del mundo. Que atrevidos. Con su educación pública, libre y gratuita. Hasta dejan estudiar a los inmigrantes. Y atenderse en sus hospitales. Que atrevidos. Terrible dictadura y ahora son vanguardia de derechos humanos. Tienen a Milei pero no pudo con la política de género. Que atrevidos. Pelean mano a mano con el país imperial en lugar de refugiarse en la cálida sumisión como hacen los mexicanos, que más de 500 años después siguen pidiendo por favor, déjenos entrar, déjenos ser ustedes.
Que atrevidos estos argentinos. Se siguen negando a bajar la cabeza. Cabeza fueron de la iglesia católica en el mundo. Pero también tuvieron a uno que jugaba al fútbol y el mundo lo veneró como a un díos en la tierra. Y otro que liberó a una isla pero revolucionó al mundo. Y otro más que cruzó una cordillera enfermo y en camilla para liberar un continente. Que atrevidos. Estos días, en el partido más importante del torneo más importante mostraron un bandera anti imperial en el corazón del imperio.
Y un himno que dice que juran con gloria a morir.
Serán atrevidos estos argentinos.
El mayor error que el planeta entero puede hacer es provocar que la totalidad de los Argentinos se unan. Cuando tenemos una causa en común, no hay absolutamente nada ni nadie que pueda pararnos.
Somos nosotros contra todos, y tenemos a Dios de nuestro lado.
En la calle la llovizna no para desde que arrancó el día y la gente la acompaña mirando el piso. Ningún otro cielo del mundo estuvo tan conectado con su gente como el de este país. Por algo lo hicimos bandera.
La situación es catastrófica. Me fui a dormir angustiado y me levanté igual. Esto es similar a un proceso de ruptura amorosa. Y lo peor es que no puedo hacer nada para evitarlo. Mi cerebro está literalmente en duelo.