Quiero besar a alguien, pero no puedo separar el beso del vínculo; para mí, besar es reconocer al otro y permitir, aunque sea por un instante, que su existencia roce la mía. El problema es que no quiero relacionarme con nadie. Entonces vivoen esta pequeña contradicción;+
deseo la intimidad, pero rechazo el camino que conduce hacia ella. Tal vez eso sea querer algo que, por la forma en que deseo vivir, estoy destinada a no tener, yquizá mis ganas de besar permanezcan ahí, intactas y absurdamente humanas, hasta el día en que deje de existir