Al igual que una apuesta que no puedes permitirse perder.
Como una flor que debe florecer.
Es algo que debes aceptar y superar. Las relaciones son una brisa de primavera.
Hoy conmemoramos el día en que este país empezó a ser libre porque un español se negó a prestar un florero.
Y a mí eso me parece lo más colombiano que existe. Somos un pueblo que dice “ya voy” sin haberse levantado. Que pide “regálame” cuando va a pagar. Que le pone diminutivo a todo: el tintico, el momentico, el favorcito. Y que ante cualquier problema dice: “tranquilo, eso se arregla” sin tener ni idea de cómo.
Nos reímos de nosotros mismos porque aprendimos a hacerlo aun cuando no había mucho de qué reírse.
Pero detrás de esa alegría hay gente que no se ríe a la misma hora que nosotros. El soldado que hoy está en un cerro que ninguno de nosotros sabe nombrar. El policía que hoy no almuerza con su familia porque le tocó turno. El que está de guardia mientras el resto ve el desfile.
A ellos, gracias. La independencia no fue obra de un solo día: se peleó durante años y se sostiene todos los días. Hay quienes la sostienen con el cuerpo.
Feliz 20 de julio, Colombia 🇨🇴