Como fue aprobado, el subsidio a los combustibles solo acabó en los bolsillos de algunos importadores deshonestos, quienes inflaron los precios artificialmente para aumentar sus ganancias.
Lo que parece bueno no siempre lo es. Los subsidios improvisados no son solución.
Inaudito que el pasaje del transporte urbano llegue a los Q8.00 mientras el Gobierno y sus aliados prefieran seguir su fiesta de corrupción. Esta situación no merece simples parches. Por ejemplo, con lo que se gasta en subsidio, podríamos comprar más de 200 buses eléctricos.
No hay mayor riqueza en el humano que poseer pensamiento crítico.
No hay mayor pobreza que levantarse y no saber por qué y para qué, hacemos lo que hacemos.