1) Tanto el latinoamericanismo como el Trumpismo se pueden encontrar con los venezolanos en la exigencia de liberación de los presos políticos. Es un punto de humanidad, urgente, porque esa gente es inocente y esta en peligro. Este punto va primero en la agenda y el debate.
2) Las acciones unilaterales tienen su origen en 26 años de inaccion multilateral. La segunda debe ser tan denunciada como la primera en tu discurso, si no te escandaliza esa inacción, el Derecho Internacional se convierte en un marco legal de protección para dictadores.
3) Todos tienen derecho a opinar sobre la situación, porque sin duda es algo que afecta a todo el planeta. A lo que no tiene derecho nadie es a negar los crimenes de Lesa Humanidad de 26 años de chavismo incluyendo el robo de elecciones. Relativizarlo también es negarlo.
4) Sobre que la decisión debe ser de los venezolanos, los venezolanos ya decidimos el 28 de julio. Si de verdad crees en ese precepto, ayúdame (ahora sí, porque ahora si parece importarte) a apuntalar el caso de que Edmundo Gonzalez llegue al gobierno o, en su defecto, elecciones
Varios hablan hoy de la importancia del multilateralismo y de su erosión a raíz de la acción sobre Venezuela. El punto, en realidad, es que el multilateralismo frente a la crisis venezolana no fracasó hoy; fracasó hace años.
Ese fracaso, estrepitoso, descarnado, dramático, se cuenta en millones de exiliados, hoy indocumentados o en precarias condiciones en decenas de países. Se cuenta en millones de familias rotas por un régimen que descalabró a su propia población: partidos políticos arrasados, disidentes desaparecidos, muertos bajo custodia, tortura sistemática, cierre masivo de medios, expropiaciones que destruyeron el aparato productivo del país, procesos hiperinflacionarios que empobrecieron a millones de familias trabajadoras.
Y, mientras tanto, organismos multilaterales incapaces de producir un solo proceso que condujera a una transición ordenada, a una salida negociada y en paz, como millones de venezolanos (que han votado y agotado todas las herramientas civiles posibles, a un altísimo costo) han clamado durante años. Años.
¿Y la justicia internacional? La Corte Penal Internacional tiene una investigación abierta desde hace años, y sigue hoy sin una sola imputación tras años de crímenes de lesa humanidad documentados.
La tragedia venezolana se mide en millones de vidas. No se mide en comunicados cómodos —que ya ni sabemos contabilizar—: se mide en quienes hemos tenido que enterrar a nuestros abuelos por videollamada. Y cargar el dolor del destierro por años que nadie nos devolverá.
El multilateralismo, lamentablemente, ha fracasado con Venezuela. Pero hace mucho tiempo, no hoy. Lamentablemente.