Al final, llega un momento en que entiendes que no vale la pena reclamarlo todo. Observa, acepta la decepción y toma distancia. No todos tienen la misma conciencia ni saben valorar lo que reciben. Cuida tu paz y deja que cada quién aprenda de sus propias decisiones.
Tu vida cambia cuando entiendes que las cosas tienen la importancia que tú decides darles. Y que, cuando aprendes a controlar tu mente, todo empieza a cambiar.