De toda pesadilla se despierta … toda tormenta pasa … todos los dictadores caen…. los extremistas y agitadores están ganando elecciones pero por poco margen… aprender el nuevo lenguaje es una obligación de la nueva generación de defensores de la Democracia. Esta voz de alerta de @DiegoASantos y de muchos más desde distintas orillas ya es una respuesta.
La farsa algorítmica
"La trampa, el engaño descarado y la manipulación emocional se tornaron en el común denominador de la disputa por el poder".
Las elecciones nunca volverán a ser lo que fueron. Ni en Colombia, ni en el resto del planeta. La victoria de Abelardo De La Espriella no se trató de un hecho coyuntural específico, sino la confirmación de un libreto crudo y despiadado que hoy comienza a marcar la pauta global. La política tradicional, con sus errores y todo, quedó reducida a una reliquia arqueológica frente a la irrupción brutal de las nuevas tecnologías, particularmente la inteligencia artificial.
Lo que vivimos en Colombia este año se está presenciando en estos instantes en Israel, y es la prueba más fehaciente de este cambio de era: contiendas electorales gobernadas, moldeadas y pervertidas de cabo a rabo por la IA. Como acá.
Un reportaje publicado este fin de semana en 'The Wall Street Journal' desnuda las entrañas de este nuevo ejercicio “democrático”. A pocas semanas de los comicios, los líderes políticos israelíes han inundado las redes con videos falsos generados por computador. Desde piezas donde el primer ministro Benjamin Netanyahu aparece plácidamente dormido mientras se anuncian ataques terroristas, hasta jueces de las altas cortes arrastrados por las calles tras haber osado desafiar al poder. El partido de gobierno, el Likud, encabeza este lodazal concentrando casi la mitad de los contenidos manipulados con algoritmos. Las leyes electorales, redactadas a mediados del siglo pasado para controlar la radio y la prensa escrita, no son más que un chiste malo frente a la velocidad de la máquina.
La trampa, el engaño descarado y la manipulación emocional se tornaron en el común denominador de la disputa por el poder. Ya no se debaten programas de gobierno ni visiones de país; se diseñan narrativas de pánico masivo a través de microsegmentación.
La IA abarató los costos de la infamia y permitió la proliferación infinita de perfiles falsos, robots que simulan debates orgánicos y ejércitos de agentes artificiales capaces de mentir sin pestañear ni sentir vergüenza. Quien domine esa maquinaria de intoxicación psicológica corre con una ventaja descomunal para conquistar el poder.
Lo trágico de este fenómeno no reside en la inmoralidad de los candidatos y sus estrategas, sino en la complicidad del elector. A la ciudadanía poco o nada le importa la verdad. El votante contemporáneo no busca contrastar hechos comprobables; busca dopamina digital, reafirmar sus propios sesgos y aplaudir el linchamiento del adversario, aunque sepa que la imagen que consume fue fabricada en un servidor.
Exigirle a una autoridad electoral que regule semejante descalabro es pedirle peras al olmo. Para cuando un juez emite una orden de retiro sobre un video falso, la mentira ya acumuló millones de reproducciones, destrozó la reputación del rival y selló el resultado de la votación.
La democracia liberal construida sobre el debate público racional y la deliberación civilizada está en su 'posmortem'. El vacío dejado por la grandeza política lo ocupó una masa informe de algoritmos al servicio de populismos mesiánicos, donde la mentira industrializada ya no se castiga sino que se premia en las urnas.
La política, tristemente, se transformó en una subasta donde el triunfo pertenece a quien disponga del 'software' más agresivo para engañar a un electorado adocenado e ignorante.
Bienvenidos pues a la distopía en tiempo real, a un escenario sombrío donde la realidad dejó de existir para convertirse en un producto manipulable al antojo del poder de turno. Acomodarse a esta degradación colectiva no deja de ser nauseabundo, pero creer que las instituciones van a salvarnos de esta pesadilla algorítmica es una ingenuidad.
El nuevo mundo que aquí describo llegó para quedarse y sus reglas ya no las escriben los ciudadanos, sino un par de personas muy hábiles en el arte de la estafa.
DIEGO SANTOS
Analista digital
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@AngelicaLuciaRD Bien por el. Por ser el goleador en la copa mundial de 2014 y anotar el mejor gol del torneo. Pero no se puede vivir se "glorias pasadas". En retrospectiva con la selección nacional nada. Una eliminación en cuartos de final (2014) y un subcampeonato de copa América (2025).
@bourbonni Usé Lycos y luego Altavista. Comencé a conectarme a internet en 1993 usando Trumpet Winsock con Netscape y un modem de 9600 baudios. Tengo 54 años.
Los creadores de la IA están pidiendo reducir la velocidad de su desarrollo.
Un poquito tarde, ¿no les parece?
Llevan años trabajando disparados, sin aceptar regulación y sin medir las consecuencias.
Y ahora que todo está a punto de salirse de madre, piden lentitud.
Descarados.
Querido @Davivienda
Cual es la razón por la cual uno debe pagar $17.000 por hacer una consignación a una persona en una ciudad distinta, pero que es en Colombia?
Es que no me hace mucho sentido