Nikolas pistola por lembrarem da viagem dele no jatinho do banqueiro Daniel Vorcaro. Perguntou se estavam com inveja dele. Claro, geral querendo manchar a própria reputação viajando de carona com jato de criminoso. Não adianta debochar, todos sabem que sentiu muito. Já é meme.
PERFEITO!
QUANDO ESTAMOS DIANTE DE PROVAS MATERIAIS, DADOS SÓLIDOS OU TESTEMUNHOS IRREFUTÁVEIS, A LÓGICA E A EVIDÊNCIA SE IMPÕEM COMO O VEREDITO FINAL EM QUALQUER DEBATE OU INVESTIGAÇÃO.
A direita é a favor da livre regulamentação do mercado, da livre iniciativa e que cada um vença por seus méritos.
O governo da direita estadunidense quer acabar com o PIX porque prejudica as empresas de cartão de crédito.
FIM
#TARIFLAVIO
É preciso um garoto explicar pra esse gado sem massa cinzenta qual a intenção de EUA classificar organização criminosa como terrorista.
O Brasil rejeita Flávio Bolsomaster e Lula vai vencer no 1º turno com a força também da juventude.
En Italia en los años 1940 decían:
“Hay tres cosas incompatibles entre sí: inteligencia, honradez y fascismo. Quien es inteligente y fascista, no es honrado.
Quien es honrado y fascista, no es inteligente.
Y quien es inteligente y honrado, no es fascista".
O que ninguém disse é que as bilheterias de cinema são lugar perfeito para lavar dinheiro. Só os pastores mandarem os fiéis assistirem o 0800. #vorcaro#flaviobolsonaro
Mi hijo me dijo que era gay a los 19 años.
Un domingo en la tarde.
Sin drama. Sin llanto.
Solo los dos en la cocina y él con la voz firme.
—Papá, necesito decirte algo.
—Dime.
—Soy gay.
Me quedé callado.
No sé cuánto tiempo.
Él esperaba.
Yo no era un hombre cerrado. O eso creía.
Pero en ese momento no supe qué decir.
Y el silencio duró demasiado.
—¿Estás bien? —me preguntó él.
—Sí —le respondí.
Pero no estaba bien.
Estaba procesando.
Estaba tumbando cosas que había imaginado sin darme cuenta.
Una novia. Una boda. Unos nietos de cierta forma.
No le dije nada de eso.
Le dije que lo quería.
Que eso no cambiaba nada.
Él me abrazó.
Pero algo quedó en el aire esa tarde.
Un silencio que ninguno de los dos llenó del todo.
Pasaron semanas.
Yo seguía normal por fuera.
Por dentro reorganizando cosas.
Un día él me llamó.
—Papá, ¿de verdad estás bien con esto?
—Sí, hijo.
—Porque a veces te noto raro.
—Es que estoy aprendiendo —le dije.
Silencio.
—¿Aprendiendo qué?
—A querer al hijo que tengo y no al que imaginé.
No lo planeé.
Se me salió.
Él no dijo nada por un momento.
—Eso es lo más honesto que me has dicho en la vida —me dijo al fin.
Hoy mi hijo tiene 23.
Tiene novio. Lo he conocido.
Es buen muchacho.
No llegué perfecto a esto.
Llegué honesto.
Y a veces eso es suficiente.
Porque amar a alguien no es aceptar solo lo que esperabas de ellos.
Es aprender a querer lo que son
aunque no coincida con lo que soñaste.
Y ese aprendizaje no siempre es rápido.
Pero vale la pena cada paso que da.