Qué delgada la línea entre ser amada y comprendida y ser de nuevo la pendeja a la que tratan culero y tiran a matar. Odio darle la razón a algunas personas.
Yo me tenía mentalmente preparado un reconocimiento por excelente comportamiento, por hacer las cosas bien estos días y pareciera que hice todo lo opuesto.
Tal vez si soy yo la que está muerta por dentro y no puede ni sabe como querer.