Cuando, hastiado de la carrera de Biología, decidí dejarla y emprender el camino de la Historia, a mi padre no le pareció del todo bien y me transmitió su parecer con una sentencia latina: "Primum manducare, deinde philosophari", me dijo, citando a no sé sabe muy bien si a Cervantes o a Thomas Hobbes, aunque probablemente a los dos y a ninguno de ellos. No llevaba razón mi padre, ya que el grado de inserción laboral de los biólogos es prácticamente el mismo que el de los historiadores, pero en el fondo de su opinión (esto es, en esa necesidad de caminar en un sustrato sólido y no caer en la tentación de elevarme antes de tiempo) encontré un estímulo para tomarme más en serio mis estudios.
A menudo recuerdo ese "Primum manducare", sobre todo a cuenta de la Unión Europea y su habitual funcionamiento como congregación de filósofos sin estudios y caterva de teólogos sin Dios. Con el paso de los años, y a partir de un esperanzador inicio en el que, tras los desastres de la guerra, no quedó más remedio que hacer de la necesidad virtud, las instituciones europeas han ido perdiendo músculo y ganando grasa y renunciando a la masa encefálica para recubrirse de alma. De los Monet, los Schuman y los De Gasperi hemos pasado a los Von der Layen, los Costa y los Borrell. De los proyectos de Constitución europea hemos pasado a la Agenda 2030. De la CECA hemos pasado a La Meca.
La llegada de Trump a la Casa Blanca ha significado para la Unión Europea un choque con la cruda realidad. El paso obligado de la Geistpolitik (la pueril política del espíritu) a la Realpolitik (la política sucia de los adultos) ha significado para Europa lo que significó para Saulo de Tarso la caída que sufrió de camino a Damasco, solo que a la inversa: si fue una luz cegadora lo que provocó que Saulo se convirtiera en San Pablo, en el caso de la Unión Europea la conversión se ha dado por la acometida de la oscuridad. La política ultranacionalista de Trump y su diplomacia consistente en la desconfianza mútua han mostrado a los jerarcas europeos, a los babosos calientasillas del ecoglobalismo, que eso que llamamos "Occidente" en realidad no existe y que el mundo occidental no es ni podrá ser más que un concepto vacío, puramente retórico, mientras no estemos dispuestos a armarnos, y no solo de razones, para luchar por la defensa de sus valores históricos, que son los de Grecia y Roma y no los de Bruselas y Molenbeek.
En el Diálogo entre Babieca y Rocinante, el caballo del Cid percibe en el segundo un aire de etérea estolidez:
-Metafísico estáis -le dice.
Y el caballo de El Quijote le responde:
-Es que no como.
Primum manducare.
El viernes pasado D. Santiago Posteguillo, experto en la Historia de Roma, estuvo en el Senado dando una conferencia sobre la importancia de Hispania.
Resulta que D. Santiago el 29 de octubre estaba a 50 metros del barranco del Poyo en Paiporta. Nadie fue ayudarles en tres días cuando estaban entre barro y muertos. Su testimonio estremece. La verdad estremece.
Durante más de tres días no aparecieron ni los bomberos, ni el Ejército. Estuvieron tres días entre cadáveres y barro.
El vídeo sólo dura 10 minutos. Merece la pena escucharlo. El relato de los políticos nada tiene que ver con la realidad.
Para la izquierda el problema no es que Errejón fuera un cerdo ególatra, sino el patriarcado y el neoliberalismo. Para la izquierda el problema no es que no se invirtiera en la limpieza de cauces y el control de especies invasoras o que no se ejecutarán planes hidráulicos presupuestados, sino el cambio climático. El mundo occidental ha renunciado a la religión como medio de explicación del mundo, como ecosistema de actuación vital, pero ha tardado muy poco en sustituirlo por un nuevo paganismo consistente en creer que existe un Dios en cada nombre y que basta con invocarlo para no tener que preocuparse por su gestión y, llegado el caso, en la de sus víctimas.
Ante las preguntas de los parlamentarios europeos, Teresa Ribera, la candidata a vicepresidenta de la comisión y principal responsable política del desastre humano que ha supuesto la DANA en Valencia, ha dicho que su función como ministra de Transición Ecológica y Reto Demográfico (fíjense en el poder taumatúrgico de las palabras) es "seguir el flujo del agua", igual que podría haber dicho que su labor se limita a saber por dónde sopla el viento. Esta incompetente máxima ha alcanzado su prominente posición aprovechándose del hábitat generado por media década de inanidad socialista, por una época en la que una generación absurda le ha dedicado sus mejores años (que coinciden con los peores nuestros) a la gestión de su autopropaganda y la conversión del Estado, vía parasitación de las instituciones, en una empresa privada dedicada al saqueo y la redistribución del botín.
El conocimiento es un arma que nos protege frente al mundo, que nos protege ante una naturaleza ciega y cruel a la que un ecologismo absurdo ha concedido el estatus de sagrada. La civilización siempre ha consistido, al menos hasta el acceso al poder de estos iluminados, en la doma de los elementos, en la rectificación de su caos, para provecho de la humanidad. El socialismo, a modo de herejía protestante, busca la disolución de la responsabilidad personal en una responsabilidad colectiva en la que, en teoría, todos nos responsabilizamos de todos pero que, en la práctica, solo ha servido para encumbrar a unos pastores compuestos y dispuestos a decidir, a través de dogmas etéreos, lo que es bueno para el rebaño mientras se aprovecha personalmente de su lana. Habrá aún quien se sorprenda de que, con ellos en el poder, salgamos siempre trasquilados.
Esta chica se ha grabado en el mismo sitio donde se grabó 1 semana antes de que empezara la inundación en Valencia
Un ejemplo de cómo todo cambia de un día para otro
Hoy he vuelto a Paiporta así que he decidido traeros un 2 hilo más detallado mostrándoos la realidad que estamos viviendo, sin filtros.
Como siempre os pido un RT se agradece 🙌🙌🙌
Vamos allá 🧵
Dado que quiero estudiar periodismo y he vivido esta DANA en primera persona he decidido traeros un hilo con todos los archivos que he recopilado de la tragedia, cosas que no veréis en otros medios y que creo que ayudará a la gente a ver la situación en la que se encuentran los pueblos afectados.
RT se AGRADECE
Me levanto y aplaudo con todas mis fuerzas a esta editorial del gran Wyoming.
Mi patria no es una bandera, mi patria es esa gente que, aún jugándose la vida, han puesto el cuerpo para salvar a su gente.
Los valencianos te lo agradecemos, me has saltado las lágrimas.
Hacédselo llegar, por favor @sandrasabates11@DaniMateoAgain
La canción más famosa de Los Panchos no se llamaba "Si tú me dices ven", sino "Lodo". Y se llamaba "Lodo" por una vieja triquiñuela de poeta que consiste en poner la rima mala de título para darle más peso y camuflar así su naturaleza artificiosa. El lodo, a fin de cuentas, era lo que le permitía decir que si ella le decía "Ven" lo dejaba todo. El tiempo, y la razón del público (que es la más sólida de las razones), acabaron dándole al bolero el nombre correcto con el que ha pasado a la historia. "Lodo", por cierto, es un sinónimo de fango, y el "Si tú me dices ven" lo acaba de entonar Isabel Díaz Ayuso como acuse de recibo de la invitación de Pedro Sánchez a acudir a La Moncloa.
Muchos barones del PP dejaron todo lo que hacían para verse con el presidente y salir sin rumbo y enfangados en la enésima operación de agitación y propaganda ideada por los socialistas, en esta ocasión a cuentas del privilegio fiscal concedido por el gobierno a los catalanes por el "mérito" de estar suscritos al chantaje nacionalista al Estado. Sánchez, ante el flagrante atentado contra la igualdad de todos los españoles, necesitaba una imagen de normalidad institucional y el Partido Popular, siempre dispuesto a servir de cómplice a cambio de una caricia del socialismo y de la mediática bendición por parte de sus medios, ha tenido a bien dársela a través de la aceptación sumisa del rendez-vous con el presidente.
Los populares, pura carne de ingenuidad, fofo hatajo de bienquedas, parecen condenados a la sobreactuación de quien siempre actúa mal o a destiempo. Los hipidos de indignación de aquellos varones (sic) que, tras la reunión en la sede de la presidencia del gobierno, afirmaron sentirse engañado por Sánchez (¿quién lo podía haber imaginado?), han tenido el mismo efecto que el de esa denuncia ante la Audiencia, finalmente desestimada por el juez Pedraz, con que el Partido Popular quiso compensar su falta de reacción ante la catarata de informaciones surgida a partir de las investigaciones de la UCO: el efecto de un balón de oxígeno al PSOE en su peor momento de asfixia.
Solo Isabel Díaz Ayuso parece saber en la derecha con quién nos la jugamos los españoles. Solo ella parece darse cuenta de que lo que tiene enfrente no es un partido al uso, sino un statu quo corrupto y corruptor que no opera con las reglas ordinarias, un universo paralelo hecho de medias verdades y dobles mentiras que ha aupado a proetarras y golpistas como prohombres de Estado y hasta como ejemplo moral para sus víctimas. En ese lodo se encuentra Sánchez y su gobierno, y desde semejante fangosa atalaya le han dicho "Ven" a la presidenta de la Comunidad de Madrid que, con muy buen criterio, ha declinado la invitación. Como dice el refrán, "A mucha cortesía, mayor cuidado". Y todo cuidado es poco siendo el cortés el mayor de los farsantes y el más peligroso de los delincuentes.
Aplausos para Cayetana que demolió en solo 2 minutos el verso del lenguaje inclusivo y el populismo. Subí el volumen y dale RT hasta que exploten las redes. 🔥👏🏻
La proeza conseguida ayer por SpaceX, la empresa dirigida por Elon Musk, de capturar en tierra y recuperar parte de un ingenio lanzado a la estratosfera nos ha dejado unas imágenes históricas. Estábamos ya acostumbrados a ver bólidos lanzados al espacio, y a temblar por su impacto con la atmósfera y por la certeza de que un milímetro de más o de menos en su estructura podía provocar el desastre. Ayer vimos el proceso contrario: la entrada de ese bólido a miles de kilómetros por hora en nuestro planeta, su frenado progresivo y su encaje perfecto en la estructura metálica preparada para su recepción. Es muy probable que todavía no seamos conscientes de las aplicaciones futuras posibilitadas por este logro, pero ya se habla de la colonización de Marte. Y eso solo como punto de partida.
Elon Musk, el excéntrico, el loco, se ha convertido en la brújula de nuestro tiempo, en esa figura romántica que ha aparecido en cada generació histórica y que concentra en su persona los mismos sueños y esperanzas de muchos junto con la voluntad de alcanzarlos de unos pocos. Su convencimiento en que la meta no es el camino (porque sin meta no hay camino trazado) le ha hecho aparecer como principal enemigo del identitarisno woke, de esa rémora del intelecto humano que prefiere desgastar su energía en reivindicar lo que se es y no en conseguir aquello a lo que se aspira, que ocupa su tiempo en revisitarse una y otra vez el ombligo y no en alzar la vista y aceptar, de una vez por todas, el desafío de las estrellas.
Si Pedro Sánchez, en un ataque inesperado de dignidad, dimitiera hoy tras conocerse públicamente los tejemanejes de corrupción entre el gobierno español y la narcodictadura de Venezuela, el fidelísimo lector de El País y el rendidísimo oyente de la SER llegarían a la conclusión de que el presidente dimite por la tristeza que le causa el anuncio de retirada de Rafa Nadal. Ni Koldos, ni Aldamas, ni Ábalos, ni Begoñas, ni lingotes de oro, ni comisiones millonarias, ni cátefras fraudulentas ni alquileres de pisos a concubinas a cuenta del erario público. El imperio del sentido Sánchez, del empático Pedro, decaería por afinidad sentimental a nuestro gran héroe y referente del deporte español.
Rafa Nadal ha dimitido antes que Pedro Sánchez, y mientras Rafa sale del escenario después de haberlo luchado todo y de haberlo ganado casi todo, el habitante de la Moncloa permanece en él a pesar de haberlo embrutecido todo y de haber destruido casi todo. Sus figuras son incomparables, y solo el carácter empecinado del uno y del otro pueden, de alguna manera, converger: el de uno, para demostrar su valía en cada reto; el otro, para demostrar su desvergüenza en cada ocasión.
Rafa Nadal y Pedro Sánchez han dado todo para haber llegado hasta la cima, con la gran diferencia de que lo conseguido por Rafa ha sido a costa de su propia salud y lo conseguido por Pedro ha sido a costa de nuestra dignidad. Cuánto más bajo caía Rafa, mayores eran sus lecciones de fortaleza y esfuerzo con que remontaba la situación. Cuanto más alto ha llegado Pedro, mayores han sido sus demostraciones de perversidad y la humillante postración ante sus verdaderos amos independentistas.
A pesar de las lesiones y de los estragos de la edad, Rafa ha puesto a prueba sus límites y ha tratado compensar con esfuerzo aquello que la naturaleza ya parecía negarle. En el caso de Sánchez, los límites puestos a prueba son los de nuestra democracia y la fibra que ha sufrido hasta el extremo de la ruptura ha sido la de nuestra unidad nacional. Hoy, en el día en que la corrupción socialista ha alcanzado su clímax, el diario El País y la cadena SER abren sus cabeceras con el anuncio de retirada del hombre equivocado.
Cuando el Partido Socialista aceptó coaligarse con todo el espectro y todos los espectros de la oposición para conformar un gobierno alternativo al del partido ganador de las elecciones unió indisolublemente su destino al de ellos. El monstruo vivía (It's alive! It's alive!) y su paso, aunque renqueante y trastabillado, tenía la firmeza de un prodigioso mecanismo orgánico. Productos de ese milagro de la aritmética parlamentaria, han sido leyes fundamentales para acabar con la igualdad entre los españoles (amnistía, concierto catalán), para tergiversar la Historia en favor de los terroristas (memoria democrática) o para hundir el mercado del alquiler y el poder adquisitivo de los españoles (vivienda, reforma laboral), frutos todos ellos de negociaciones sucesivas entre el monstruo y sus propios jirones, entre la suma de cadáveres y la chispa de vida que los impulsa.
El hálito halitósico del engendro gubernamental era el bien mayor a proteger, su existencia sobrenatural a cambio de hacer un mundo mucho peor. El sacrificio era grande, pero estaba justificado: no es posible hacer tortilla sin romper huevos y todo Frankenstein necesita realizar precisas amputaciones. Pero ahora que el que estaba muerto ha vuelto a la muerte, ahora que la carne exhumada ya no puede moverse (It's not alive! It's not alive!) los golpes en el pecho, las descargas eléctricas y el descreimiento moral de lo que es evidente a los sentidos no son más que ejercicios vanos y melancólicos del narcisismo de su creador y un daño perfectamente soslayable al cuerpo electoral. Cada minuto de más de este gobierno incapaz de gobernar, cada instante de permanencia en el poder de ese cuerpo inerte y putrefacto, ya no cuenta con el aval de la autosuficiencia: es un acto de impura necrofilia.
José Luis Rodríguez Zapatero se tiene por un creador de puentes cuando no es más que un constructor de túneles. Es Zapatero el que, como Hamás en Israel, pretende llevar la amenaza a la democracia hasta el corazón de España, hasta sus mismos cimientos para hacerlos estallar. Fue él quien urdió la conexión del gobierno español con el terrorismo vasco y con el golpismo catalán, hasta el punto de que ambos nacionalismos son los que sostienen actualmente el gobierno socialista. Fue él quien, tras los salvajes atentados iniciados por la fatídica jornada del 7 de octubre, se aprestó a la labor de pretender igualar la justa defensa del Estado israelí con la violencia teocrática islámica, hasta el punto de que nuestro país recibió las felicitaciones por parte de los terroristas de Hamás y Hizbolá. Fue él, como acaba de saberse, quien posibilitó el episodio más vergonzoso y humillante para la diplomacia española de los últimos siglos, quien planificó y ordenó ejecutar el plan de amedrentamiento y coacción realizado por la dictadura de Maduro, a través de Delcy y Jorge Rodríguez, a Edmundo González en la misma residencia del embajador de España en Venezuela.
Zapatero siempre se tuvo por una persona con "talante", que es como decir que es una persona dispuesta. A ningún socialista le interesó saber a qué estaba dispuesto y bajo qué términos, porque, en el fondo, lo que les gusta a los socialistas es que sus líderes estén dispuesto a cualquier cosa. Con tal de que gobiernen los suyos, a la izquierda le da exactamente lo mismo todo lo demás. Como intuimos cuando fue presidente del gobierno gracias a la intoxicación masiva tras los atentados del 11M, hoy sabemos que la disposición de Zapatero siempre tuvo que ver con la destrucción con la democracia, con la voladura de la libertad y la necrosis de un Estado, el nuestro, reconvertido en guarida subterránea de la peor calaña del mundo.