En medio de una hambruna Dios sustentó a Elías, pero algo mejor que eso fue que le dio para compartirlo con una viuda y su hijo que estaban destinados a morir.
"Pisaste la tierra, sus entrañas te escucharon gritar, llanto le llamaron, pero fue el rugir del mismo león; entonces la tierra inhaló tu presencia, nuevamente sintió el cielo superpuesto sobre ella".
Juan el bautista debía preparar el camino, se metió a denunciar a los gobernantes y sus injusticias.
Tener definido el propósito a veces es todo lo que necesitamos para "tener el fin que esperamos".
Si sus misericordias son nuevas a cada mañana, quizá nuestra manera de pensar, vivir y hablar también deberían de serlo. Él nos da la oportunidad y la posibilidad de hacerlo así.