He criticado al wokismo desde hace tiempo y sigo haciéndolo. Mucha gente todavía lo ve como algo exagerado o como un conjunto de ideas un poco raras pero inofensivas. Creen que son solo modas pasajeras o errores de interpretación y que no hay que darle mucha importancia. Pero las ideas tienen consecuencias reales.
Todo lo que ha pasado con las bandas de pakistaníes que abusaron de miles de niñas en Reino Unido durante años es, en gran parte, una consecuencia directa del wokismo. Esta ideología divide el mundo en opresores y oprimidos, y en ese esquema los musulmanes (sobre todo los de origen pakistaní) entran automáticamente en la categoría de víctimas del colonialismo y del racismo occidental. Como son víctimas, tienen una especie de superioridad moral y criticar o investigar a personas de ese colectivo se considera automáticamente racismo o islamofobia. Y nadie en las instituciones quería ser señalado como racista.
Esto es lo que produce la política de identidades: se deja de juzgar a las personas por lo que hacen y se empieza a juzgarlas por el grupo al que pertenecen. Da igual lo que haya pasado, lo importante es quién lo ha hecho. Si el autor pertenece a un grupo considerado “oprimido”, el asunto se minimiza, se relativiza o directamente se tapa. Lo hemos visto también con otros casos de violaciones en grupo cometidas por hombres que no son blancos: muchas feministas que normalmente están muy pendientes de estos temas guardan un silencio bastante llamativo cuando los agresores no encajan en el perfil que les interesa.
Es el nuevo antirracismo, que no tiene nada que ver con el de Martin Luther King. El de King quería que se juzgara a la gente por el contenido de su carácter, no por el color de su piel. Este nuevo enfoque hace exactamente lo contrario: convierte la identidad en lo más importante y crea dos varas de medir según quién sea el culpable.
El problema del wokismo no es que sea de izquierdas o de derechas. El problema es que es profundamente antiliberal. Rechaza la idea de que todos somos individuos con los mismos derechos y responsabilidades, y la sustituye por una visión en la que lo que importa es a qué grupo perteneces. Desde esa lógica se justifican dobles estándares, se limita la libertad de expresión cuando molesta a ciertos colectivos, y se antepone la protección de la narrativa identitaria a la protección real de las personas (en este caso, de niñas vulnerables).
Al final, lo que está haciendo es erosionar las bases sobre las que se construyeron las democracias liberales: la igualdad ante la ley, la presunción de inocencia, el juicio por hechos y no por identidades, y la capacidad de hablar con claridad aunque lo que tengas que decir sea incómodo. Y cuando eso se rompe, las consecuencias pueden ser muy graves, como ya hemos visto.
Primer párrafo de esta noticia:
"La Fiscalía de Barcelona ha iniciado una investigación a Pilar Rahola a raíz de la denuncia que dos jóvenes de la Organització Juvenil Socialista (OJS) de Catalunya —encausados por tirar pintura roja a la comunicadora en un acto público— presentaron contra ella por los delitos de incitación al odio y “complicidad con el genocidio” de Israel en Gaza".
Es decir: ¡la denuncian unos tíos que le tiraron pintura a ella en una conferencia!
"Algunas voces de la más imbécil supuesta izquierda española sostienen que una prohibición del burka y el niqab sería islamófoba y racista".
Mujeres enmascaradas.
Jueves, Patente de Corso.
https://t.co/eKt5s2zxe7
El desamparo moral y material en que este ministro (el de las condecoraciones a título póstumo) mantiene a la Guardia Civil en la (presunta) lucha contra el narcotráfico en el Estrecho es intolerable.
NO VAMOS A PARAR TRAS EL 30 DE ABRIL: LAS MOVILIZACIONES CONTINUARÁN
El 30 de abril no fue el final.
Ya hemos entregado a la empresa el informe sobre presión comercial y liderazgo tóxico.
✊Queremos cambios reales.
https://t.co/gFRfdcrBSF
SECB. SUMAMOSCONTIGO
“A la gente de izquierda le parece muy difícil llevarse bien con la gente de derecha porque cree que es malvada. Yo, en cambio, no tengo ningún problema en llevarme bien con la gente de izquierda, porque creo que simplemente está equivocada” (Roger Scruton).
During the Nuremberg Trials, Hermann Göring gave an interview to psychologist Gustave Gilbert and said:
“Of course the people don’t want war. Why would some poor farmer want to risk his life in a war when the best he can hope for is to come back to his farm in one piece?
Naturally, people don’t want war. No one wants war in Russia, England, America — not even in Germany. That’s obvious.
But in the end, it’s the leaders of a country who determine policy. And it’s always a simple matter to drag the people along, whether it’s a democracy, a communist state, a parliament, or a fascist dictatorship.”
Gilbert objected:
“But there is one difference in a democracy — the people have a voice through their elected representatives.”
To which Göring replied:
“That’s all well and good, but whether the people have a voice or not, they can always be brought to the bidding of the leaders. That is easy. All you have to do is tell them they are being attacked, and denounce the pacifists for lack of patriotism and for exposing the country to danger. It works the same in any country.”
— Nuremberg Diary, April 18, 1946
Doesn’t it sound familiar?
En este artículo de 2024, Paula Wright defiende la necesidad urgente de estudiar y exponer abiertamente la competencia intrasexual femenina encubierta. Su tesis principal es que las mujeres compiten de forma intensa por estatus, recursos y poder, pero lo hacen de manera mayoritariamente indirecta, sutil y encubierta, a diferencia de la competencia masculina, que suele ser abierta y espectacular.
Wright explica que la competencia dentro del propio grupo es mucho más común que la competencia externa, y esto aplica a ambos sexos. La sociedad celebra y ritualiza la competencia masculina (estadios, deportes, guerras históricas), pero ignora o niega la femenina, que opera en “letra pequeña”: a través del cotilleo, la difamación de carácter, el ostracismo social, la victimización, las acusaciones morales y las campañas de descrédito. Estas estrategias han evolucionado porque, durante la mayor parte de la historia humana, encajar en el grupo femenino era una cuestión de supervivencia.
Según Wright, la cultura actual se ha “feminizado” en exceso. Se aceptan sin cuestionar tácticas típicamente femeninas de competencia -como la difamación de la rival, los ataques a su reputación sexual o moral, y el uso estratégico de la empatía, la diversidad y la inclusión como armas- mientras que muchos hombres las adoptan por complacer a las mujeres, incurriendo en lo que Wright llama “cuckolding intelectual”. Como consecuencia, la política se ha convertido en un concurso de popularidad propio de un instituto de secundaria, y las instituciones están perdiendo legitimidad.
Wright no dice que las mujeres no deban competir -al contrario, considera la competencia inevitable-, sino que deben salir de las sombras, competir a la luz, aceptar las reglas que han funcionado durante milenios para controlar la competencia masculina y, sobre todo, rendir cuentas por sus acciones. Niega que las mujeres sean inherentemente más morales, empáticas o menos corruptibles por el poder que los hombres. Si quieren ocupar los pasillos del poder, deben abandonar el mito de que están “por encima de la mezquindad” y asumir la responsabilidad que conlleva ese poder.
En resumen, el artículo es una llamada a la honestidad evolutiva: ignorar o romantizar la competencia intrasexual femenina es una “mala idea” que está dañando la civilización. Para que la sociedad funcione mejor, tanto hombres como mujeres deben ajustar sus expectativas sobre la naturaleza humana femenina y exigir responsabilidad por igual.
Desde que entró en vigor la prohibición de redes sociales para menores de 16 años en Australia (el 10 de diciembre de 2025), el servicio de ayuda Kids Helpline ha recibido casi 100 llamadas en las primeras tres semanas que mencionaban directamente el veto. Entre quienes llaman hay adolescentes suicidas, muy angustiados, con discapacidades o que se sienten aislados. Muchos dicen haber perdido sus redes de apoyo, amistades digitales de largo tiempo y herramientas que usaban para manejar la ansiedad, las ganas de autolesionarse o la soledad (como distraerse con YouTube o chatear con amigos).
No solo llaman los jóvenes sino también padres preocupados que contactan con el servicio por conflictos en casa, rabietas, comportamientos regresivos, discusiones constantes y niños que se esconden con los dispositivos o se niegan a relacionarse con la familia. El mayor nivel de angustia se observa en niños de 10 a 14 años, especialmente en niñas y en jóvenes neurodivergentes (como aquellos con autismo), que usaban las redes para sentirse conectados y no solos, sobre todo si sufrían acoso escolar.
Expertos como la Dra. Lisa Harrison señalan que el cambio es difícil porque las redes generan “golpes de dopamina” y muchos jóvenes las usaban para combatir la soledad nocturna o el estrés. El artículo muestra los primeros efectos negativos inmediatos de la medida, aunque el gobierno sigue evaluando su cumplimiento (ya se desactivaron millones de cuentas) y planea más regulaciones. Kids Helpline y otros servicios siguen ofreciendo apoyo a familias que lo necesitan durante esta transición.
INSUFICIENTE MOVIMIENTO DE LA EMPRESA TRAS LA HUELGA
💪La Dirección mueve ficha tras el 27M.
Que no te engañen: no es por factores externos, es por la fuerza de la plantilla.
❌ Pero es claramente insuficiente.
Toda la info👇
https://t.co/AO65b6uiSu
SECB. SUMAMOSCONTIGO
🔥 HUELGA 27M: LA PLANTILLA HA HABLADO ALTO Y CLARO
Gracias por dar un paso al frente.
📢 Cerca de 20.000 personas en huelga
🏦 90% de oficinas cerradas
❗ Sin excusas.
❗ La Dirección tiene que actuar.
Comunicado completo 👇
https://t.co/JG1Rd4GT2J
SECB, SUMAMOSCONTIGO
Celebro que la policía detenga a este delincuente. No solo practica un negocio ilegal, también me amenazó con violencia en un acto y es un tipo agresivo que ejerce funciones de escolta sin titulación alguna. Cárcel y deportación inmediata sería el modo lógico de proceder.