Tu proveedor de siempre te manda un correo un martes: cambia condiciones a partir del mes que viene.
Abres el contrato y ves que el preaviso pactado son 30 días. Sustituirle te lleva tres meses.
No es un problema de precio. Es que llevas años dependiendo de alguien que puede salirse en menos tiempo del que tardas en reemplazarle.
La lista de los proveedores que no puedes cambiar en un mes, con el preaviso de cada uno, cabe en un folio. Casi nadie la tiene escrita.
Un 30% que no reparte no vale el 30% de la empresa. Vale lo que alguien esté dispuesto a pagar por entrar en un sitio donde ni decide ni cobra, que es bastante menos.
Y por su cuenta ninguno de los dos puede forzar nada: hacen falta los dos de acuerdo para mover una junta, y basta con que uno se canse para que no se mueva.
Los dos números que ordenan esto, y se miran el mismo día: cuánto se paga el que gestiona, y cuánto se ha repartido en los últimos tres ejercicios.
Si el primero sube y el segundo es cero, el reparto ya se está haciendo. Solo que por nómina.
Tres hermanos heredan la empresa del padre. El que la dirige se queda el 40%; los otros dos, un 30% cada uno.
El que dirige se paga 5.000 € al mes.
Los otros dos llevan cuatro años sin cobrar un euro por sus participaciones. 🧵
Pides financiación y el banco te pide dos cosas: las cuentas del último ejercicio y el balance de este mes.
Las dos hablan del mismo almacén y no dicen lo mismo: 18.000 € de diferencia en existencias.
Ninguna está mal. Es que nadie ha vuelto a mirar la presentada desde el día que se firmó, y ahora esa diferencia la explica el primero que la encuentre.
Mejor que seas tú.
Un empresario me cuenta, contento, que acaba de cerrar el mejor año de su historia.
Le pregunto cuánto pesa su primer cliente.
Se queda pensando y dice: "la mitad, más o menos". 🧵
@realmonarcahq Desde luego, esa empresa casi se debe a ese cliente. Si el empresario es espabilado, busca otro igual. Lo que suele pasar es que el empresario se dedica en cuerpo y alma a ese cliente y no tiene tiempo de buscar otro.
Eso no es un buen año. Es un año con un solo interruptor, y el interruptor no lo tienes tú.
Mientras el cliente siga, todo funciona. El día que cambie de responsable de compras, de política o de dueño, tu empresa entera depende de una conversación en la que no estás sentado.
Dos números, el mismo día que cierras el ejercicio: cuánto pesa tu primer cliente y cuántos meses aguantas sin él.
Si el primero pasa del 30% y el segundo no llega a tres, tu prioridad del año que viene no es crecer. Es repartir.
El error está en el punto de partida. No compares tu bruto con lo que facturarías: compara lo que le cuestas a la empresa (bruto más seguridad social a su cargo) contra tu facturación menos cuota, gestoría y los meses que no facturas. Y descuenta las vacaciones, que de freelance las pagas tú.
@powerhdeleon Le falta una vuelta: la IA también deja que el albañil entregue algo que parece de arquitecto. El problema ya no es quién produce, es quién revisa. Y revisar código que no has escrito cuesta más que escribirlo.
@Jorgeoneer El banco sigue dando el 80%, pero del valor de tasación, no del precio que pagas. Si la tasación sale un 10-15% por debajo de lo que te piden, esa diferencia aparece como entrada. No te están pidiendo más entrada: te están diciendo que el piso no vale lo que cuesta.
@pobremillenial La parte que no se suele calcular es el desfase: la guardería y el cole suben todos los años, y el dividendo no tiene por qué. ¿La cartera la mides por lo que reparte hoy o por lo que tiene que repartir dentro de diez años, ya con la retención del 19-23% descontada?
@Abraham_Bruce_ Los 17 € del desayuno no eran el coste. Eran el precio de un cliente que ya había entrado por otro canal. Al reservar directo el hotel se ahorra la comisión de la plataforma y te la devuelve en forma de desayuno. Pediste algo que ya estaba pagado.