Es vergonzoso ser español cuando uno comprueba lo que ya sospecha desde hace tiempo: un antiguo presidente del gobierno involucrado en casos de corrupción sistemática junto a dictaduras crueles. Que más adelante un juez pueda determinar que la evidencia está probada más allá de toda duda razonable (un criterio muy estricto) es muy diferente de la clara acumulación de evidencia que ya tenemos sobre la mesa.
Pero si esto fuera un caso aislado de corrupción, la vergüenza podría sobrellevarse. Lo preocupante es que forma parte de un patrón sistemático. Zapatero fue presidente del gobierno bajo Juan Carlos I, quien tuvo que abdicar por casos de corrupción intolerables (corrupción que, por otra parte, ha sido constante e invariable en la dinastía Borbón en España desde la regencia de María Cristina de Borbón).
Y a Zapatero le sucedió Rajoy, sí, el Rajoy de “Luis, sé fuerte”. IU y su espacio (como se llame esa semana) tampoco se han librado de estos problemas cuando han tenido pequeños resortes de poder. Moral Santín es el caso más claro.
Y en Cataluña vimos que la antigua CiU y la familia Pujol eran una mafia. El único sitio donde el sistema no ha generado escándalos vergonzosos es el País Vasco, aunque uno sospecha que es más bien consecuencia de la ausencia práctica de libertad de expresión que de su ausencia real.
En otras palabras: los españoles hemos visto cómo la Monarquía, el PSOE, el PP, IU y los grandes partidos nacionalistas han vulnerado de manera sistemática todo tipo de normas éticas y penales.
Mientras tanto, los salarios están estancados, la vivienda está por las nubes, la seguridad social está en una situación límite y la prosperidad actual es un espejismo empujado por una inmigración no sostenible que solo traerá problemas profundos a largo plazo (la figura de @SantiCalvo_Eco lo dice todo).
Quizás sea el momento de aceptar que esto no se arregla cambiando a quien gobierna, sino cambiando las reglas que hacen que casi dé igual quién lo haga.
@Sr_Fonseca@Sr_Donze es muy bueno. Es un humor que incomoda a uno mismo haciéndote pensar si eres un cabron por reírte de una de sus sobradas o si no ríes que es porque no se puede hacer chistes de eso, que es too much. Te pasas el juego cuando ves que esto va de ser tolerante hasta con ese humor
Eduardo, eres genuinamente mala persona.
Te alegras del mal ajeno, insultas, difamas, mientes compulsivamente y haces cualquier cosa por un gramo de atención.
Que vida más triste la tuya.