@kidkippel@JSanchezTorron@ateo_digital La evidencia científica, como todo lo que existe, es camino para acceder a la verdad de que hay un Dios. Por supuesto, esa evidencia deberá ser considerada desde el punto de vista metafísico, porque la pregunta es metafísica. No hay ni puede haber nada que no apunte hacia Dios.
@kidkippel@JSanchezTorron@ateo_digital Conceder que hay "ausencia de evidencia" de la existencia de Dios es negar no solo un dogma de fe, sino también, irónicamente, la evidencia más evidente. Oséase, que no hay que hacerlo.
«En mis manos han puesto una navaja, y delante de mí, un cesto con una especie de zanahorias blancas muy grandes que resultan ser nabos. Yo nunca los había visto al natural, tan grandes... y tan fríos. ¡Qué le vamos a hacer! No hay más remedio que pelarlos. El tiempo pasa lento, y mi navaja también, entre la corteza y la carne de los nabos que estoy, lindamente, dejando pelados.
Los diablillos me siguen dando guerra. ¡Que haya yo dejado mi casa para venir aquí, con este frío, a mondar estos bichos tan feos! Verdaderamente, es algo ridículo esto de pelar nabos con esa seriedad de magistrado de luto. Un demonio pequeñito y muy sutil se me escurre muy adentro y, de suaves maneras, me recuerda mi casa, mis padres y hermanos, mi libertad, que he dejado para encerrarme aquí entre lentejas, patatas, berzas y nabos.
El día está triste... No miro a la ventana, pero lo adivino. Mis manos están coloradas, coloradas como los diablillos; mis pies, ateridos... ¿Y el alma? Señor, quizás el alma sufriendo un poquillo... Mas no importa; refugiémonos en el silencio.
Transcurría el tiempo con mis pensamientos, los nabos y el frío, cuando de repente, y veloz como el viento, una luz potente penetra en mi alma. Una luz divina, cosa de un momento. Alguien que me dice: "¿Qué estás haciendo?". ¿Qué estoy haciendo? ¡Virgen Santa, qué pregunta! Pelar nabos... ¡pelar nabos! ¿Para qué? Y el corazón, dando un brinco, contesta medio alocado: "Pelo nabos por amor... por amor a Jesucristo".
Ya nada puedo decir que claramente se pueda entender, pero sí diré que allá adentro, muy adentro del alma, una paz muy grande vino en lugar de la turbación que antes tenía. Sólo sé decir que el solo pensar que en el mundo se pueden hacer de las más pequeñas acciones de la vida actos de amor a Dios; que el cerrar o abrir un ojo hecho en su nombre nos puede hacer ganar el cielo; que el pelar unos nabos por verdadero amor a Dios le puede a Él dar tanta gloria, y a nosotros tantos méritos, como la conquista de las Indias; el pensar que, por sólo su misericordia, tengo la enorme suerte de padecer algo por Él, es algo que llena de tal modo el alma de alegría que, si en aquellos momentos me hubiera dejado llevar de mis impulsos interiores, hubiera comenzado a tirar nabos a diestro y siniestro, tratando de hacer comunicar a las pobres raíces de la tierra la alegría del corazón. Hubiera hecho verdaderas filigranas malabares con los nabos, la navaja y el mandil.»
San Rafael Arnaiz, ahuyentando diablillos
Hoy, día de San Atanasio, anímate a leer un libro sencillo y ameno sobre la vida de este gran defensor de la fe:
San Atanasio contra el mundo, de F.A. Forbes
https://t.co/Yh4Ee4qi6Q
Hoy se suspendieron las clases de los niños en el Líbano por seguridad, pero, a pesar de la guerra, qué hermoso e inocente es verlos correr por nuestras montañas 🇱🇧
(este video lo tomamos en Ghazir)
Oremos por paz. 🙏
"En cualquier conflicto, en cualquier lugar y momento, estaré del lado de los que no ejecutan a monjas. No hay ningún criterio más básico. Podemos hablar de detalles y diferencias de opinión una vez que los que ejecutan a monjas hayan sido aniquilados"
In any conflict in any time or place, I will be on the side not executing nuns. No other consideration comes before that. We can deal with the details and differences of opinion once the side killing nuns have been obliterated.
En el lenguaje teológico, especialmente en la soteriología paulina, el prefijo “co–” denota participación por gracia, no igualdad ontológica ni paridad de funciones.
Cuando san Pablo afirma que somos “coherederos” con Cristo (Rom 8,17), no sugiere una herencia dividida entre iguales, ni una dignidad equiparada al Primogénito, sino la participación del creyente en una herencia cuyo único heredero pleno y natural es Cristo, el Hijo Unigénito.
Así, co- implica dependencia esencial del sujeto principal (Cristo); participación derivada y siempre subordinada; comunión en un mismo fin, no igualdad en el modo de poseer o comunicar dicho fin.
Este marco conceptual es clave para comprender rectamente el término corredención aplicado a María.
La Iglesia atraviesa uno de los momentos más difíciles de su historia. Ya no son los enemigos externos los que más la hieren, sino los ataques que provienen desde dentro, desde quienes han perdido el centro del Evangelio y buscan amoldarla al mundo.