Te lo voy a explicar como se le explica a alguien que no entiende los simbolismos del fútbol.
Tú, como colchonero, entiendes por identidad el sufrimiento, la lucha, el orgullo de no rendirse. Y está bien. Eso es lo que representa el Atlético. Por eso presumes haber vuelto. Haber resistido. Haber llenado estadios, tus títulos
Donde garra, mucha y honor. Perder con la cabeza en alto después de Lisboa, después de Milán. Eso es tu identidad. Y tiene mérito.
Pero no confundas identidad con hegemonía. Tu identidad es sobrevivir, la del Real Madrid es al de ser el Alfa.
Has perdido contra ellos dos finales de Champions. 2014 y 2016. Las dos de formas crueles. Y sí, nadie puede quitarte el derecho a sentirte orgulloso por cómo lo viviste, y tú puedes llamarlo robo, pero a ellos no les importa, porque te ganaron. No puedes pedir que el mundo vea todo como tú porque no todos entienden su historia desde la derrota. Unos la entienden desde la
Victoria y es tan válido como lo tuyo.
Recuerda que la historia Premia al que levanta la copa no al que llora en silencio en el vestuario.
Por eso te molesta que el Real Madrid presuma el parche de las 15 Champions. Porque tú llevas décadas peleando para ser respetado, y ellos solo alzan la mano y recuerdan que han ganado cinco en diez años.
Tu símbolo es el “Nunca dejes de creer”. El suyo es el trofeo que tiene dos orejas gigantes.
Tu gloria está en competir. La suya, en ganar. Tú eres un gran obrero pero nunca un rey. Y es tan válido ser obrero, como sentirte identificado con la grandeza. Criticas porque no puedes sentirte identificado con la victoria pero eso no lo hace menos válido. Son símbolos distintos. Y no pasa nada.
Pero pedir que se te vea igual cuando la distancia es tan abismal, es negar lo esencial: que el Atlético es heroico, sí. Pero ni la sombra del Real Madrid en cuanto a historia se refiere . Porque en el fútbol, el símbolo máximo de la evolución humana y por lo que dominamos a todas las especies no es resistir. Es reinar. Es dominar. Es ser el mejor.
Y tú, por ahora, sigues peleando por algún día tener el mayor logro de tu vida, algo que ellos han vivido incontables ocasiones. Aunque ya no te caigas. Aunque ya no seas chico no puedes entenderlo.
Y eso también es fútbol. Pero no es lo mismo.
Bonito día
@CarameldeJengib@UnPelaoJuicioso Pero cual es el hp problema de pagar a 1 o 48 cuotas. ¿Acaso es la vieja la que las va a pagar? Hoy en día abunda la gente desagradecida. Y les preguntas tú que ofrecen a cambio, y tienen el descaro de decir “Pues a mi”. Ese man se ha salvado de una malparida gracias a Diosito.
Hoy invité a 3 personas a salir y me ignoraron. Me pongo a pensar que no tengo “grupo de amigos” Tengo dos amigos y son muy buenos, pero de diferentes ámbitos. A mis 34 años no supe cultivar más amistades, crear comunidad. No me considero asocial, no entiendo, no se cómo pasó.
Cuando veo a alguien publicando que le encanta dormir, que duerme mucho, en realidad es preocupante. Constantino decía: Las personas que duermen mucho no es porque tengan sueño, es porque están tristes y su alma está cansada de recordar.
🥹🇧🇷 Ufff, qué fuerte esta carta de Endrick para su hermano menor, en The Players Tribune:
“Querido Noah,
No sé cuándo leerás esta carta, pero tienes cuatro años, y nuestras vidas están cambiando muy rápido. En los próximos meses, me iré a España para jugar en el Real Madrid. Sí, el equipo que siempre elijo en la Play cuando me ves jugar.
Esta es mi oportunidad de contarte nuestra historia:
Como sabes, en nuestra familia todo empieza y acaba con un balón. Mamá dice que cuando yo era un bebé yo solamente quería: “Bola, bola, bola”.
Puedes preguntarle a mamá cómo yo solía presentarme a la gente…
‘Y ¿cómo te llamas?, chico’
‘Endrick Felipe Moreira de Sousa, DELANTERO’
En aquel entonces vivíamos en un lugar llamado Vila Guaíra, y nuestra vida era muy distinta a la de ahora. Nuestra calle estaba en esta colina. Solíamos jugar al fútbol allí con los chicos del vecindario y, en parte, el motivo por el que nos hicimos tan buenos fue que el balón siempre caía cuesta abajo, y el que fallaba el gol, tenía que ir a buscarlo a la favela de abajo. Tú fallas, tu corres.
Todavía recuerdo aquel día que vi a papá llorar. Yo tenía 10 años, y creo que fue la primera vez que entendí que nuestra situación era difícil. Papá dice que yo me senté en el sofá y le dije: ‘No te preocupes. Voy a ser futbolista, y voy a conseguir una vida mejor para nosotros’.
Antes de aquel día, yo solo era un niño, y el fútbol era solo un juego. Pero después de aquel día, el fútbol se convirtió en nuestro camino hacia una vida mejor.
Unas cuantas semanas después, me marché hacia São Paulo para jugar en Palmeiras, y me marqué mi primer objetivo: mejorar la situación para nuestra familia.
Para mamá no fue nada fácil, ella dejó todo atrás. El club solo tenía espacio para mí, pero ella dijo que de ninguna manera yo me iría sin ella. Papá se quedó para poder trabajar, y ella se mudó conmigo a una pequeña casita, donde vivimos juntos con algunos de mis compañeros de equipo. Todos bajo un mismo techo.
Ella no tenía a nadie con quién hablar. Así que solía llevarse la Biblia al parque y se sentaba a hablar con Dios ella sola. En casa solamente tenía una silla. Dejaba su bolsa encima y dormía en un pequeño colchón en el suelo. La próxima vez que la veas, dale un abrazo y las gracias, porque sin sus sacrificios no tendríamos la vida que tenemos hoy.
Yo nací en un paraíso comparado con papá. Cuando tenía 15 años, papá se fue de casa, haciendo dedo desde Brasilia hasta São Paulo. La mitad del trayecto lo hizo caminando por la ruta. Sólo llevó un par de botines, dos botellas y un par de baguettes de pan. Su plan era hacer pruebas con todos los clubs importantes de la ciudad. Tardó una semana entera en llegar.
Cuando yo tenía 15 años y me hice profesional con el Palmeiras, desde la conversación que tuve aquel día en el sofá con papá, sabía que había logrado mi primer objetivo: ayudar a mi familia a tener una vida mejor.
En unos cuantos meses, voy a irme a vivir a España, y tú vendrás conmigo. El Real Madrid… ese fue mi segundo objetivo, el que nunca me atreví a escribir.
Y en realidad tengo otro objetivo, ese objetivo es que tú puedas vivir la vida que quieras, sea la que sea.
Durante tres generaciones nuestra familia ha perseguido el sueño del fútbol. Pero ahora tú puedes hacer lo que quieras. Puedes ser médico, abogado. Ya persigues la pelota, igual que yo. Así que puedes ser futbolista si quieres.
Pero no tienes que serlo. Ya no hay más presión, gracias a Dios, gracias a mamá y a papá, y gracias al fútbol.
Dedícate a disfrutar tu vida como quieras, hermano. Este es mi regalo para ti.
Te quiero, hermano.
Desde el fondo de mi corazón,
Endrick Felipe Moreira de Sousa, DELANTERO”.
Antes de irse de su país piense si en Inglaterra va a encontrar a Deadpool, Depredador, un taxista, Capitán América, un vendedor de avena y Ironman bailando salsa choque en un semáforo. Ojo manito.
«Recuerda, Morty. Existe un infinito de inmensos espacios que ignoras y que te ignoran. Eres la nada en el pasado y la nada en el presente. Tus problemas son tan pequeños y estúpidos como tu propio lugar en el universo, diviértete».
🎥 Rick and Morty (2013).