"Yo solo recolecto los granos de cacao, no sé qué hacen con ellos los blancos, dicen que hacen cosas ricas con él pero nunca lo he visto, no sé si es cierto. Nunca he probado el chocolate en toda mi vida".
Trabajadores del cacao en Costa de Marfil, que son esclavizados en los campos por apenas 7 dólares al día, ni siquiera sabían que existe el chocolate con sale de los granos de cacao y no lo han probado en toda su vida.
Esta es la realidad del capitalismo y la enajenación en los trabajadores más pobres que producen los objetos de consumo, como decía Marx:
"El objeto que el trabajador produce con su esfuerzo se le vuelve ajeno. El producto no le pertenece, cobra vida propia, nunca lo verá ni se lo podrá permitir, solo es producido por el trabajador para que el capitalista pueda enriquecerse."