El diablo no pudo alcanzarme entonces me obligó a ver cómo todos me dicen que soy una mujer increíble con un corazón hermoso y aun así nunca nadie decide quedarse.
Vivir sola, estar sola y hacer casi todo sola generalmente es genial. Hasta que te pega un derechazo a la mandíbula la soledad y se pone medio tortuoso todo.