Se fue el Indio y con él se va una parte grande de nuestras vidas, atravesadas de principio a fin por su arte. El dolor es tan enorme como su legado, único e irrepetible. Lo vamos a extrañar y a escuchar hasta que nos toque a nosotros también. Gracias para siempre, Carlos.
El último bastión de dignidad y talento que le quedaba a este país. El más grande de todos, nada ni nadie lo va a siquiera igualar. Gracias por todo Indio.