Poco se habla de esto. Comento mucho lo difícil que es atender a la diversidad como es debido con la ratio alta y la falta de recursos, pero lo más duro para mí ha sido recibir a mis alumnos con las mejores de mis sonrisas cuando sentía la necesidad de llorar y salir corriendo.
Jamás, ni por descuido o por venganza se tocan las heridas de los demás. Las vulnerabilidades siempre se respetan y nunca se aprovechan, porque somos lo que hacemos con la confianza que nos dan.