mientras comienza el mundial, javier milei firmó un decreto que cambia cómo argentina elige a los jueces de la corte suprema: eliminó el derecho ciudadano a objetar candidatos, suprimió la publicación en medios y sacó los criterios de género y región.
La falta de espíritu mundialista que todos perciben es porque las mujeres están desconectadas esta vez. Por varias razones que no vienen al caso. Es un mundial para procesar entre muchachos hasta la madrugada meta mate, pucho, comida recalentada y pastillas para el dolor de algo.
Del otro lado de esa valla está el féretro del Indio. Una chica de la organización ve a una mujer que llega llorando. No para de llorar. La abraza. No la apura, la abraza.
Porque eso también nos enseñó el mister: a cuidarnos entre nosotros.