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Campaign term:
1:00 PM May 26, 2025 (Mon) ~ 12:59 PM June 2, 2025 (Mon) JST
*6 lucky winners in total will be selected from Instagram and X.
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参加方法:
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応募期間:
2025年5月26 日(月)13:00 ~ 2025年6月2日(月)12:59 日本時間
※当選者はInstagramとXのキャンペーン合わせて6名当選となります。
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El trabajador de a pie necesita que le bajen la gasolina, el gas, que le garanticen la salud, que le den sus medicamentos sin problema y que pueda cotizar su pensión donde quiera.
Todo eso se lo quitaron los que hoy gobiernan este país.
Cuál cambio?
Antonio Caballero no era un columnista sino un profeta:
PETRO: TEORÍA Y PRÁCTICA.
Por Antonio Caballero, Antonio Caballero
19 de mayo de 2018
Lo malo del candidato presidencial Gustavo Petro no es su programa, que es probablemente el más atractivo –o el que a mí más me atrae– aunque no el más serio: es un programa para cuarenta años de gobierno, y lo único que han tenido de bueno los gobiernos en Colombia es que por lo general han durado poco tiempo. Los más largos –el de Santos, el de Uribe, o el de Núñez por interpuestas personas en el siglo XIX– han sido más dañinos. Lo que no me gusta de Petro es su manera de ser. Petro es Petro. Y eso es lo malo que tiene Petro, un político megalómano que de sí mismo habla en una admirativa y mayestática tercera persona.
Lo malo de Petro no es su teoría: sino su práctica. La que le conocimos en sus años de alcalde de Bogotá, de ineptitud y de rencor, de caprichos despóticos y de autosatisfacción desmesurada. Su arrogancia, su prepotencia. Su personalidad paranoica de caudillo providencial, mesiánico, señalado por el Destino para salvar no solo al pueblo de Colombia de sus corruptas clases dominantes sino al planeta Tierra de su destrucción y a la especie humana de su extinción. Sus iniciativas de gobierno, que no eran populistas, como dicen, sino simplemente demagógicas: el arbitrario cierre de la plaza de toros bajo pretextos caricaturescos de “lucha de estratos” entre ricos y pobres; la compra de los inservibles camiones de basuras de segunda mano sin licitación ni consulta. Casi no lo conozco personalmente, pese a haber tenido durante tres años bajo su alcaldía un programa de televisión en Canal Capital; pero sé de su incapacidad para tener o conservar amigos: lo han denunciado como tramposo y desleal sus compañeros del M-19 (Antonio Navarro, Daniel García Peña), y los del Polo Democrático (Carlos Gaviria, Jorge Robledo, Clara López), que se sintieron todos engañados por él en su voraz ambición personalista. Reclamándose del pueblo, por supuesto, como es lo propio de los demagogos.
Fue, eso sí, un gran parlamentario, que hizo en el Senado magníficos debates de denuncia y de control político. Sabe hablar. Por eso es también el más hábil y el mejor de los candidatos en los debates televisados, tanto en las respuestas como en las propuestas. Pero es que encarnadas en su persona no creo en esas propuestas: no me parece que Gustavo Petro sea una buena persona, sincera y franca. Más bien lo veo como una mala persona, aunque se haya engalanado –de raponazo– con el indecente autoelogio de proclamar que sus candidatos al Congreso representan “la decencia”. No le creo ni “el amor” de que tanto habla. Ni “el saber” que pretende transmitir. Ni “la humanidad” que campea en los nombres de sus campañas. Todo eso me parece ficticio e impostado. Petro no inspira confianza.
Lo hizo mártir el procurador Ordóñez al destituirlo arbitrariamente de la alcaldía: un fanático a cuya elección por el Congreso él mismo había contribuido persuadiendo a sus colegas del Polo de que votar por tan conspicuo representante de la extrema derecha demostraba que el Polo no era de izquierda. Y en su caso personal es cierto que no lo era: aunque se pretenda de izquierda, Petro tiene un temperamento autoritario, inocultablemente de derechas, inspirado en el “cesarismo democrático” que inventó un intelectual lagarto en Venezuela para justificar la larga tiranía de Juan Vicente Gómez, y que copiaron luego Hugo Chávez y Nicolás Maduro, en nombre, por supuesto, del pueblo. Y así lo confirma su anunciada convocatoria de una Asamblea Constituyente si gana las elecciones. Como las que han convocado todos los aspirantes a dictadores que ha tenido Colombia: Bolívar, Mosquera, Núñez, Reyes, Gómez, Rojas. Porque Petro gusta de equipararse con los mártires: en sus discursos del balcón de la alcaldía se comparaba con Sucre, Uribe Uribe, Jorge Eliécer Gaitán; y ahora clama en las plazas: “Todo candidato que no es de la clase política tradicional ha sido asesinado. No hay excepciones”. Pero se parece más a su tocayo el general Gustavo Rojas Pinilla, golpista dictador y jefe de la Anapo, de cuya pintoresca y demagógica “dialéctica de la yuca” copia su propia “dialéctica del aguacate”.
Me sucede a mí con Petro lo mismo que le pasaba hace un siglo largo a don Miguel Antonio Caro, que lo resumía así: “De los liberales me apartan las ideas. Y de los conservadores las personas”.
🧵Hilo : Las preguntas de la Consulta Popular de @petrogustavo son en gran parte innecesarias. El marco legal colombiano ya cubre muchos de estos puntos y esa consulta sería tirar 700 mil millones a la basura
Analicemos pregunta por pregunta 👇
@datoatipico@EnriquePenalosa@JuanManSantos@datoatipico Petro estuvo 4 años como alcalde y por qué no lo hizo? Con argumentos, cuál es el problema que ve en la estructura? Es un metro que podrá mejorar la vida de miles de ciudadanos.
Le explico el robo que hace la reforma pensional, exalcalde Ospina:
En la Ley 100 existe el derecho a la Devolución de saldos (art 94) para los afiliados que no alcanzaran las semanas requeridas. Si estaban en un fondo, les devolvían el ahorro y los rendimientos.
Pero eso SE ACABÓ con la reforma pensional:
La reforma crea el pilar semicontributivo para esas personas que no cumplen las semanas. En vez de devolverles su saldo, ahora les dará una “renta vitalicia” pero tres años después de cumplir la edad pensional. Y cuando fallezcan, esa renta no es heredable.
Y lo peor, los valores de esa “renta vitalicia” son irrisorios. Según MinHacienda:
A la persona del extracto se le roban 59 millones para darle 82 mil mensuales. Un robo.