Lo que más indigna, después de una derrota de ésta magnitud, no es el resultado por si mismo, si no la falta de empatía con el sentimiento del hincha, cambiar camisetas o quedarse conversando en la cancha, como si fuera una charla de café, me parece un atentado a la historia.
Estos son los resultados basados en actas reales que las autoridades venezolanas se niegan a transparentar.
Maduro pierde 2 a 1.
Encima, acá abundan los peones de la tiranía, dispuestos a solapar cualquier abuso porque, de imponerse la voluntad popular, se les acaba la teta.