Loki calling Ida an 'outsider hag' in the same chapter he cries and declares Ida his 'only mother' is so 😭😭 he's a prickly boy who struggles to show affection and Ida was the only one who understood this poor boy just needed to be loved huuu
"Solo hay una forma de que no te critiquen: No hagas nada, no digas nada, no seas nada" - Aristóteles
La famosa psiquiatra Marian Rojas estuvo esta semana en El Hormiguero.
No tardaron en aparecer centenares de críticas en las redes sociales:
“Su mensaje es muy individualista”, “pone toda la responsabilidad en el individuo”, “tiene mucho de neoliberal”, “ignora el contexto sociocultural y económico”, “estar feliz no depende de ti” y un largo etc.
Y parte de estas críticas son válidas.
Si el agua de la pecera está contaminada, lograremos poco tratando al pez. La solución está en limpiar el agua de la que depende.
No podemos resolver de manera individual un malestar colectivo.
Muchos problemas que achacamos al individuo tienen sus raíces en el contexto social.
No todo depende de nosotros, y no somos los culpables de todo lo que nos pasa.
Nacer en un barrio pobre no es lo mismo que nacer en uno rico.
Tener padres que te apoyen no es igual que crecer solo.
Muchas cosas nos condicionan, nos guste o no.
Ignorar esto es ignorar nuestra esencia social.
Pero muchas de esas críticas, llevadas al extremo, son igual de problemáticas.
No culparte por tu situación es una cosa, no hacerte responsable de ella es otra muy distinta.
Al fin y al cabo, es tu vida, y a nadie le importa tanto como a ti.
Culpar de todos nuestros males al sistema, al contexto o a los traumas de la infancia es eludir nuestra responsabilidad.
Y cuando le quitas a alguien su responsabilidad, también le quitas su poder.
Asumir que tus problemas deben arreglarse siempre desde fuera puede derivar en victimismo.
Si te sientas a esperar que el mundo cambie, te quedarás esperando.
Y es mucho más fácil cambiarte a ti mismo que cambiar el mundo.
Se me viene a la cabeza una historia clásica de la sabiduría oriental:
Un monje descalzo se quejaba de que el suelo estaba lleno de piedras y espinas, y soñaba con cubrir todo el mundo de moqueta para poder caminar sin hacerse daño.
Otro monje le respondió: "¿Por qué no te pones unas sandalias?"
Ponerte sandalias no es ignorar las piedras y las espinas, es responsabilizarte dentro de tu margen de autonomía.
Y más allá de los debates intelectuales, tenemos la experiencia práctica.
Mi libro Invicto ha recibido críticas similares, pero también me han llegado cientos (¿quizá miles?) de mensajes de personas cuyas vidas mejoraron gracias a un cambio interno.
En muchos casos, el mundo externo de estas personas seguía lleno de piedras y espinas, pero aprendieron a ponerse sandalias.
En muchos otros, un cambio de perspectiva interna les dio la fortaleza para retirar piedras y espinas de su entorno, contribuyendo a un mundo mejor para todos.
En resumen, nuestro entorno social nos condiciona, por supuesto. No culpemos a las personas por problemas que se escapan a su mejor esfuerzo. Pero tampoco ignoremos el poder individual que tenemos.
El ser humano es como un nadador en un río: las corrientes sociales te empujan, pero tú decides hacia dónde orientas tus brazadas.
El bienestar, físico y mental, es tanto un proyecto individual como colectivo: intentemos suavizar las corrientes, pero aprendamos también a nadar.