𝐨͟igo tu 𝚅͟𝙾͟𝚉.
es el calvario de los hombres antiguos que se retuercen confinados en sus tumbas como el gusano en su crisálida [ ... ]
te conozco bien.
¿Por qué hablan de esconderse de Bruce? ¿Estaban jugando y nadie le avisó a Pig? Nunca ha sido bueno escondiéndose, los Pig nunca saben donde poner sus enormes traseros.
Como no sabe qué hacer, se echará al suelo a esperar a la muerte (drama).
—¡Esa fue una buena rutina de baile, Bruce...!
Iba a chocar su mano con el animatrónico pero entonces, casi pierde el equilibrio, sacudiéndose hasta lograr enderezarse, retrocediendo con los labios fruncidos.
—Camaradas —tose—, creo que... Bruce se está moviendo.
Se ha quedado mirando a Pig bailar al ritmo de la música con una expresión de confusión no antes vista.
Ojalá poder estar un 1% de lo feliz que está él.
Menea las caderas al ritmo de la canción, bailando justo al lado de Bruce. Hasta inventó un paso específico para los "CHOMP", imitando el hocico de un tiburón con las manos.
— No c-creo que sea necesario, Pig.. P-Pero si lo ves, asegúrate de que ambos estéis bien, ¿s-sí?
Dirá, con una cálida sonrisita, la cual se convierte en una risa suave con la junta de frentes. Se levantará poco después, para desordenarle el pelo suavemente.
Si es que es mono.
La fe que pone el sub-líder sobre él lo pone contento, pese a la frustración por todo tener que ser tan pensativo y complejo, atinando a apoyar su frente sobre la de Kyoki, frotando antes de echarle vistazo a Isamu.
—¿Quieres que lo lleve en mi lomo?
No hay nada que le guste más a Pig que ser reconocido por su grandeza, llegando a ponerse de pie después de andar gateando porque ahora tiene que ponerse a la altura de su reputación.
—¡Claro que tienen suerte! Fui peleador, sé usar motosierras y- ¡Ah, tengo un cuchillo!
—A-cer-ti-jo...
Todo el buen humor fruto de la ignorancia comienza a flaquear. ¡No sabe qué significa eso! ¿Qué tiene que ver los acertijos con el simpático de Bruce que quiere jugar?
—No todo tiene que ser complejo, sólo denme algo y lo mato.
—¡Es obvio! Nos va a perseguir —y asiente con la cabeza—, después vamos a tener una épica batalla de cabezazos.
La sonrisa que dedica a Kanan, tirando de las costuras a los costados de sus comisuras, deslumbra con un nuevo nivel de estupidez.
—Por suerte, soy un campeón.
—¡Muy bien! Muy bien, estamos sanos.
Aplaude a Kyoki tal hazaña de reconocer los colores de las pelotas, agacha la cabeza y frota una pelota contra su botón derecho, preguntándose si podría «descubrir» el color haciendo eso que hacen los humanos de mirar. No funcionaba.
No conoce a esta gente, excepto al «líder de emergencia» de su grupete. El explorador no tiene mucho qué ofrecer y en su ceguera, desconoce el estado mental que su físico refleja. Le muestra una pelota de plástico azul, luego dos amarillas, luego una roja. Las sacude frente a él.