Hoy llegué temprano al consultorio para darme sesión a mí primero; moví el cuerpo, golpée el cubo bioenergético, lloré, me subí al rodillo, vi lo que toca ver, me reí… servicio completo. Toda la energía de este espacio seguro a mi servicio.
Terapeutas: recomiendo.
Estamos los que aprendimos a dudar de todo para sobrevivirlo, como si se pudiera sentir con la cabeza. Escépticos, nos llaman. Vulnerables a la mirada certera del otro.
@Pattakin Qué interesante. Yo ahora mismo estoy descubriendo lo contrario: entre más me desetiqueto de lo que creo que soy, más me aligero de mi pasado. Más y mejores oportunidades tengo para estar en el momento presente sin ataduras.
Una opinión no solicitada siempre sobra y hiere más de lo que suma. La creatividad es un estado de vulnerabilidad, para quien muestra su trabajo no hay comentario pequeño. Cuidémonos entre creadores como cuidamos la sensibilidad de un niño. Hoy reaprendo esto.
Hay que saber apreciar la comedia involuntaria en un episodio de The Kardashians. Es como ver The Office pero donde la gente no sabe que se están riendo de ella.
Ser psicoterapeuta de actores y escuchar sus relaciones de amor, enojo y dolor con sus personajes no ha hecho más que confirmarme algo que en #CharacterLab ya sabemos: la interpretación puede ser una oportunidad para ir más profundo en tu proceso. Y de paso, sanar tu historia.
Hacer espacio una vez por semana para desnudar tu sombra ante un testigo, abrir tu caja de Pandora, andar tu valle de lágrimas, abrazar a tu Hulk, acusar a tu tirano y consolar a tu niñx, requiere muchos huevos.
Mis consultantes de terapia son los seres más valientes que conozco.
Miren yo iba a escribir un libro titulado “Quiero tanto a mis hijos que quizá nunca los tenga” pero ya no cumplo con el perfil. Alguien, por piedad, que lo escriba.
Nada recalibra la justa proporción de los asuntos como una amenaza a la salud de quien amas.
Abrácense de quien les quiera; la estabilidad no tiene palabra de honor.