Hay una canción del indio para cada momento.
Para enamorarnos, para reír y disfrutar, para brindar, para llorar, para afrontar un duelo.
El tipo no solo era un genio con las letras, le llegaba a la gente y formaba parte. Así es como un ídolo permanece en el tiempo, eterno.
El que no le gusta el rock no va a entender nunca el sentimiento de estar en el medio del campo en un recital cantando a todo pulmón y abrazandote y llorando de emocion con gente que ni conoces. Si me preguntaran que es la felicidad, es, justamente, eso.