Y cada tanto vuelve, cada vez con menos frecuencia, desapareciendo poco a poco, como si nunca hubiera existido. Y así se cierra el ciclo otra vez, sin muchas ganas de iniciar uno nuevamente.
Que el universo nos de la serenidad para aceptar las cosas que no podemos cambiar, valor para cambiar aquellas que podemos y sabiduría para reconocer la diferencia. Gracias por un año tan increíble.