Lo más bonito que le pasó a mi vida, fue tenerte como abuela.
Una abuela amorosa, graciosa, divertida, encantadora.
Llenabas nuestras vidas de risas con todas tus ocurrencias y tus historias.
Entrar a tu casa y escuchar tu música, siempre cantando, bailando, eras increíble.
Este es el buen chico Finn. Tiene 10 semanas y ya está convencido de que es el osito de peluche personal del bebé. Lo pasea en la carriola, lo mima sin parar y, de vez en cuando, intenta lamer el chupete. Vive su mejor momento.
¡No me la creo oigan ! 😭
Por fin se nos hizo, ¡Nos vemos en el @EstadioGNP CDMX este 4 de septiembre! ¡Es mi primerito y la neta quiero que nos la pasemos bien chilo! ¡Vamos a poner #LasCartasSobreLaMesaTour2026!
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#Yuridia
*AMLO: EL SALVADOR EMOCIONAL DE LOS RESENTIDOS Y FRUSTRADOS*
¿Alguna vez te has preguntado por qué te cuesta tanto aceptar que AMLO se equivoca?
¿Por qué cada crítica te irrita, te hiere, te arde… como si te atacaran a ti personalmente?
La respuesta es sencilla y brutal:
no lo ves como un presidente, lo ves como un refugio emocional.
AMLO no se ganó tu lealtad con propuestas técnicas.
Te capturó por dentro.
No apeló a tu razón: apeló a tus heridas.
Él lo entendió antes que nadie: México no necesitaba un líder político, sino un terapeuta improvisado.
Y eso fue exactamente lo que ofreció.
No vendió políticas públicas; vendió consuelo.
No ofreció reformas; ofreció redención.
No prometió un país mejor; prometió que tú no eras el culpable de nada.
¿Fracasaste en la escuela? Fue culpa del “neoliberalismo”.
¿No tienes un buen trabajo? La “mafia del poder” te lo arrebató.
¿No lograste la vida que imaginabas? El sistema te traicionó.
En vez de empoderar, validó la derrota.
En vez de invitar a crecer, romantizó el resentimiento.
Y así nació su base más fiel:
una mezcla de frustración personal, dolor acumulado y necesidad de pertenecer.
AMLO hizo algo psicológicamente poderoso:
Transformó la impotencia en identidad.
El resentimiento en virtud.
La envidia en bandera política.
Y la culpa personal en enemigo externo.
Dividió al país entre “buenos” y “malos” porque una dicotomía emocional es más efectiva que cualquier argumento.
No necesitas pensar.
Solo necesitas elegir un bando.
Y qué cómodo es ese bando, ¿no?
Ahí no tienes que mejorar.
No tienes que competir.
No tienes que asumir tus propios errores.
Solo tienes que indignarte… y sentirte víctima con causa moral.
Por eso duele tanto cuando alguien critica a AMLO.
No están atacando a tu presidente.
Están atacando tu narrativa interna.
Esa que te dice que tú no fallaste, que tú no te equivocaste, que tú no pudiste hacer más.
Aceptar que AMLO miente, manipula o destruye instituciones implica aceptar una verdad dolorosa:
Su discurso también te mintió a ti.
Y tú lo necesitaste.
Por eso la defensa se vuelve irracional.
Por eso justificas lo injustificable:
militarización, ataques a la Corte, corrupción interna, incompetencia, propaganda, culto al líder.
Porque no defiendes a un gobierno.
Defiendes tu propia coartada.
¿Y si lo que más odias del “fifí” no es su riqueza… sino su autonomía?
¿Y si lo que te irrita no es su privilegio… sino que no necesita a nadie que le diga que vale?
¿Y si lo que más temes no es el autoritarismo… sino quedarte sin alguien a quien culpar?
Entonces no.
No te indigna que critiquen a AMLO.
Te indigna que te arranquen la ilusión que te sostiene.
Y eso —lo quieras o no—
se llama despertar psicológico. *TOMADO DE LA RED*
#ÚLTIMAHORA | El actor Eric Dane falleció a los 53 años de edad. Es reconocido por sus papeles como Mark Sloan en “Grey's Anatomy" y Cal Jacobs en “Euphoria”.
El actor murió tras una batalla contra esclerosis lateral amiotrófica (#ELA), una enfermedad que le fue diagnosticada en abril de 2025.
Mi mejor amigo empezó a cambiar.
Nuevo círculo.
Nuevo estilo.
Nueva actitud.
—No es nada personal —decía cuando cancelaba planes.
Yo fingía entender.
Un día lo enfrenté.
—¿Te hice algo?
Se quedó callado unos segundos.
—No… solo ya no estamos en la misma etapa.
Eso dolió más que cualquier pelea.
Dejé de insistir.
Dejé de escribir primero.
Meses después me buscó.
—Extraño cómo éramos antes.
Sonreí, pero ya no era lo mismo.
Aprendí algo silencioso pero real:
Algunas amistades no terminan con traición.
Terminan con crecimiento en direcciones distintas.
Y soltar también es una forma de respeto.
¿Sabes cómo desechar correctamente las heces de tu perro o gato?
En la Ciudad de México, millones de animales de compañía generan residuos todos los días. Separarlos y desecharlos de forma adecuada ayuda a prevenir enfermedades, malos olores y la contaminación del suelo y el agua.