Las cosas suceden cuando tienen que suceder, ni antes ni después.
Ni cuando nos apetece, ni cuando lo deseamos.
Suceden cuando de verdad las necesitas y estás preparado para recibirlas.
Yo un día le pregunté a la luna, si era amor lo que yo sentía, pero nunca me dijo nada y aun así yo a ti te decía [...] que todo irá bien, nunca dudaré que tú eres la vida que siempre busqué pero no era amor, ese no era yo pero todo irá bien.