40 AÑOS AÑOS DE LA MANO DE DIOS Y EL GOL DEL SIGLO
Cada 22 de junio vuelve a mí la emoción de aquella tarde imposible en México. No es una fecha más: es una bisagra en mi vida, un antes y un después.
Diego transformó para siempre mi manera de contar el fútbol y cambió mi vínculo con la gente. Su talento desbordó las fronteras y llevó un relato nacido en América Latina a cada rincón del planeta.
Aquel estadio no era un escenario cualquiera. Había tensión, memoria y un clima hostil para los argentinos. Pero Diego apareció con la rebeldía de los elegidos.
Primero, la picardía que el mundo bautizó como la Mano de Dios. Después, la obra maestra: una corrida eterna, un puñado de gambetas y el gol más lindo de la historia de los mundiales.
No fue solo una jugada extraordinaria. Fue el desahogo de un pueblo, la reivindicación de una camiseta y la certeza de que el fútbol, a veces, puede convertirse en poesía.
Cuarenta años después, todavía siento que aquella tarde Diego nos regaló un instante de eternidad.
Un nuevo aniversario de #NiUnaMenos, un nuevo aniversario envuelto en femicidio, un nuevo aniversario para sacar la lupa sobre las víctimas de los femicidios y evitar hablar de los femicidas. Vivir libres y sin violencia no debería ser una consigna, sino una garantía para ellas.
Se dice FEMICIDIO
Se dice FEMICIDIO
Se dice FEMICIDIO
Se dice FEMICIDIO
Se dice FEMICIDIO
Se dice FEMICIDIO
Se dice FEMICIDIO
Se dice FEMICIDIO
Se dice FEMICIDIO
Se dice FEMICIDIO
Se dice FEMICIDIO
Se dice FEMICIDIO
Se dice FEMICIDIO
Se dice FEMICIDIO
Se dice FEMICIDIO
Se dice FEMICIDIO
Se dice FEMICIDIO
Se dice FEMICIDIO
Se dice FEMICIDIO
Se dice FEMICIDIO
Se dice FEMICIDIO
Se dice FEMICIDIO
Se dice FEMICIDIO
Se dice FEMICIDIO