Ayer tuve que jugar en un partido de mi hijo (8) y amiguitos. Después de atajar miles de pelotas imposibles se me acercó mi mujer y ordenó dejarme hacer un gol por un determinado niño. Así funciona la FIFA, la UEFA y demás. Igual, accedí.
Me fascina que fantaseen con una esposa tradicional estadounidense cuando se criaron con madres argentinas que trabajaban, manejaban la plata y los mandaban a cerrar el orto. Nunca conocieron una tradwife. Nunca existió eso acá.