En la década de 1950, en el sur de los Estados Unidos, la segregación racial era implacable y los afroamericanos eran víctimas de constantes agresiones físicas. En 1957, el jazzista Dizzy Gillespie fue contratado junto a su banda para presentarse en Atlanta, una ciudad que entonces reflejaba con crudeza esa realidad, marcada por la violencia y la segregación racial en colegios, buses y otros espacios públicos.
Cuando llegó el día, antes de que la banda empezara a tocar, parte del público reaccionó con abucheos e insultos racistas contra los músicos. Dizzy Gillespie, al percibir la hostilidad, intentó calmar el ambiente dando la señal para interpretar ‘Manteca’, a la que, cargado de rabia y frustración, añadió un riff improvisado: ‘I'll never go back to Georgia!’. Algunos historiadores señalan que el episodio no se limitó a agresiones verbales, pues tras la presentación la banda sufrió el robo y la destrucción de varios instrumentos. La afrenta dejó huella en el músico, quien desde entonces incorporó ese riff en sus presentaciones, hasta convertirlo en una marca distintiva de la pieza.
Casi diez años después de aquel incidente, el músico Joe Cuba, a modo de tributo a Dizzy Gillespie, retomó ese mismo riff y lo convirtió en el coro de un tema en ritmo de boogaloo titulado ‘El Pito’, compuesto junto a Jimmy Sabater e interpretado, entre silbidos, gritos, risas y aplausos, por Cheo Feliciano y el resto de la banda. La canción aparece en el álbum ‘We Must Be Doing Something Right!’, publicado hace 60 años, uno de los discos más destacados del Sexteto de Joe Cuba... ¡Oye, y ese pito!.
Chico Buarque viajó a Cuba a ver a Silvio Rodríguez y grabar “Sueño con serpientes” con él.
Buen momento para recordar esto:
“Pequeña serenata diurna”
Chico Buarque & Silvio Rodríguez
8 de octubre de 1997, estadio de Ferrocarril Oeste, Argentina.