El 16 de septiembre de 1955 se produce el golpe militar que derroca al gobierno del Presidente Perón.
Sectores militares aliados a las potencias hegemónicas venían intentando desde tiempo atrás destruir al Gobierno Popular.
Los bombardeos del 16 de junio dejaron cientos de muertos civiles.
Las Fuerzas Armadas y otros sectores reaccionarios se proponían terminar con el Desarrollo Nacional y el Bienestar del Pueblo.
En nombre de la “libertad” impusieron una Dictadura que proscribió a nuestro Líder y lo exilió durante 18 años.
Una etapa de explotación y sometimiento inauguraba otra época oscura en la Argentina.
En esa oscuridad nació la Resistencia Peronista, que iluminó la lucha de un pueblo consciente: solo con el regreso del General Perón se construiría una Patria Justa, Libre y Soberana.
“El movimiento justicialista ha dejado al país una Constitución moderna y popular, y le ha inculcado al pueblo una doctrina política que nadie podrá destruir.
Podrán destruir a Perón, pero lo que dejé en el alma de cada peronista no lo destruirán jamás, ni con discursos, ni con sermones, ni con mentiras, ni con calumnias.”
Hoy se cumplen 70 años del comienzo de la autodenominada “Revolución Libertadora” —fusiladora— y el inicio de la Resistencia Peronista.
Repudiamos el alineamiento servil de Milei con el gobierno de Estados Unidos y el Estado israelita.
Trasladar la embajada a Jerusalén, apoyar ofensivas militares y subordinar nuestra política exterior a intereses ajenos es traicionar la soberanía argentina y la tradición de solidaridad con los pueblos que luchan por su liberación.
La tradición de nuestro pueblo es la solidaridad con los oprimidos y la defensa de la paz, no la complicidad con la ocupación ni con la violencia imperial.
Nuestro compromiso es con la dignidad de los pueblos:
PALESTINA LIBRE!
Mientras EE.UU. y la OTAN bombardean Irak, Siria y Libia y amenazan a Venezuela e Irán para quedarse con su petróleo, acá compran a los vendepatria para regalar YPF. El saqueo es el mismo, cambian las formas. #SoberaníaNacional
Cuando falleció Evita, los enemigos del pueblo pintaban "¡Viva el cáncer!" en las paredes.
En 1955 bombardearon Plaza de Mayo y asesinaron a más de 300 personas, casi 400.