No celebro automáticamente que América Latina “gire a la derecha”.
Porque si solo movemos el péndulo de un extremo al otro, no resolvimos nada.
Hoy gana la derecha.
Mañana, por reacción, vuelve una izquierda más dura.
Y así seguimos.
Cambiar de amo no es limitar el poder.
#LaOpcionEsLibertaria
Lo que el marxista no termina de entender es que el mercado no es moral ni inmoral.
Es simplemente un sistema de coordinación.
Y los precios tampoco son “buenos” o “malos”. Son precios y nada más. Punto.
Un precio no tiene ideología ni intenciones. Simplemente es una herramienta que transmite información sobre escasez, demanda, oferta y preferencias.
Que un precio te parezca alto no significa que sea injusto. Que te parezca bajo no significa que sea justo.
El error de mucha gente consiste en mirar un precio y dotarlo de moralidad, cuando la pregunta debería ser:
¿Qué información está transmitiendo?
Y en base a eso actuar.
El mercado no tiene que ajustarse a tus preferencias.
Puedes discutir moralmente los resultados del mercado todo lo que quieras.
Lo que no puedes hacer es convertir tus preferencias morales en una teoría económica y pretender que la realidad obedezca solo por capricho.
Los precios no están para gustarte.
Están para informar.