En la entrevista de ayer por streaming, Javier Milei quedó expuesto al país y al mundo como un individuo con alteraciones evidentes en sus facultades mentales.
Que sea doloroso aceptarlo no libera de la responsabilidad de actuar.
Javier Milei no está en condiciones de ejercer la presidencia de la nación.
No es una sospecha sino una triste realidad pública y notoria.
Me realicé el examen toxicológico junto al equipo de Gobierno. La función pública exige responsabilidad, transparencia y dar el ejemplo todos los días.
Esta es una decisión directa para garantizar que cada persona con poder de decisión tenga la idoneidad y la ética que la familia misionera merece.