-The Guardian dijo “no pueden ser británicas para siempre”
-Récord histórico de búsquedas en Google
-EEUU las incluyó como 🇦🇷 en un mapa
-Gente en todo el mundo escuchó por 1° vez del reclamo
Por esto se les pide a los jugadores: cuando se pronuncian pueden lograr grandes cosas
Así como sus compañeros, sus amigos, dicen que juegan por él, que quieren ganar por él, yo tengo la hipótesis de que Messi quiere ganar por todos nosotros. Que la de Qatar era para él, para mirar a su gente y decirle que ya está. Pero esta entrega, esos minutos finales en los que sale al rescate del equipo, es para los otros.
Esta selección es la calle y son las plazas, las ganas de jugar todo el tiempo y poder hacer sin que se necesite tener plata. Es la selección de Argentina, un país con un poder social que le permite darle pelea y ganarle a otros con economías muy superiores, aunque sea simbólicamente, aunque sea en el fútbol, y eso es lo que no entienden algunos progresistas del norte.
Lo que no ven, o no quieren ver, es que la selección argentina está construida desde abajo, desde los lazos que se generan en pueblos que ni siquiera pueden imaginar, con formadores que seguramente trabajaron sin cobrar, por amor, por el disfrute de ver jugar un baby cualquier fin de semana y ver crecer a sus jugadores. ¿O por qué creen que hubo cinco técnicos argentinos en esta Copa del Mundo? Esta selección se construyó con los clubes que no cobran cuotas a quienes no pueden pagarlo porque tienen vecinos y vecinas que pintan una pared, que organizan una choriceada, una rifa, y juntan plata para comprarle unos botines al que no puede. Fue el sentido colectivo los que no dio a equipos como este, no el individualismo, no el sálvese quien pueda. Esa es la selección argentina, ese es Messi.
Desde Nueva York para @tiempoarg
Existen dos tipos de colorados en el Mundo: los completamente introvertidos a los que no llegás a conocerles la voz y los que son un bardo incontenible que la pudren todo el tiempo. La Selección tiene un espécimen de cada uno.
Montiel y De Paul comiéndose a Bellingham, Enzo y Julian llevando el equipo para adelante, Nico González metiendo ese pase a la medialuna, el tiro de Alexis, el histórico centro de Messi con la derecha, el cabezazo de Lautaro.
Qué equipo. Minuto 92. 🇦🇷🚬 https://t.co/hU3hJc5aG3
Lautaro Martínez -de acá en adelante, Lautaro- vivió lo que viven miles y miles de pibes en una pensión de un club del fútbol argentino. A diferencia de esa gran mayoría de miles y miles, Lautaro llegó (y “llegar”, en el ambiente del fútbol acerca del que escribe Lautaro, quiere decir, o muchas veces se reduce, a debutar en la Primera División). Pero Lautaro, más que dejar Bahía Blanca, instalarse en la pensión de Racing en Buenos Aires y debutar en Primera, siguió -y sigue-, y ahí está su corazón, su esfuerzo y su temple: en seguir.
¿O por qué, después de meter tres goles en un partido, Lautaro piensa en las jugadas que no terminaron en gol, en las definiciones que falló, en las pelotas que perdió en la cancha, y no se siente bien, cómodo con él mismo?
¿O por qué, después de convertirse en profesional, destaca a Manuel Fernández, el primer entrenador que tuvo cuando llegó a Racing?
¿O por qué, después de que lo empezaran a llamar Toro, animal tatuado en su muñeca, quiso que un nutricionista personal le regulase la alimentación y, desde entonces, no toma gaseosas, no come dulces ni grasas?
¿O por qué, después de cada partido, pide los videos y analiza su juego con obsesión, a sabiendas de que en los pequeños detalles está la diferencia?
¿O por qué, después de los entrenamientos en las inferiores, ayudaba barriendo los pisos de la pensión?
¿O por qué, después de eso, jugaba al básquet como lo hacía en Bahía Blanca y pedía ir de alcanzapelotas a los partidos de Primera?
¿O por qué, después de que Cecilia Contarino, psicóloga de Racing, les realizara pruebas de concentración a más de 200 chicos del club, Lautaro era el que las resolvía más rápido y, entonces, el que sacaba el puntaje más alto?
¿O por qué, después de debutar en la Primera de Liniers de Bahía Blanca a los 15 años, se probó en Boca, no quedó, y no agachó la cabeza?
¿O por qué, después de ser reconocido como una figura del fútbol argentino, eligió sin embargo vacacionar en las playas de Monte Hermoso, cerca de su familia y amigos, jugando al truco y tomando mate?
En estas palabras simples y potentes, quizá Lautaro, deportista serio, disciplinado, decidido y dedicado, entregue, aunque sea sin querer, una pista.
El 13 de julio de 2014, el día que Argentina jugó ante Alemania la final del Mundial de Brasil, Lautaro se pintó en los cachetes banderas celestes y blancas (o blancas y celestes). Había llegado ese año a Avellaneda. Tenía 16. Miraba los partidos por la tele de la pensión. Casi cuatro años después, fue citado por primera vez para jugar en la Selección, y se le cayeron algunas lágrimas, y recordó aquellos días duros en que se quería volver a Bahía Blanca.
Siguió.
Y donde quiera, Lautaro será siempre ese chico que sigue.
📸LA FOTO que compartió LEANDRO PAREDES, derrumbado por completo y con lágrimas en sus ojos tras GANARLE a INGLATERRA.
🥹No es solo fútbol, es mucho más.
Gracias capitán. 💙💛💙
Esta secuencia es tremenda.
Minuto 92 y se escucha “ARGENTINA, ARGENTINA”, luego el “UUUH” del palo de Alexis y el rugido en el gol de Lautaro es brutal.
Cómo saltan del banco los jugadores para festejar, cine. 🇦🇷🚬