Hay un liberalismo pop que consiste en no imponer límites morales a ninguna transacción comercial, cuyos acólitos son incapaces de justificarlo éticamente sin señalar que beneficia a algún colectivo fetiche de esa nueva religión de Estado que son las políticas de identidad.
Se abren ante ti los maravillosos caminos del empleo precario, el estudio de oposiciones o la huida al extranjero. Y si consigues alguna de las dos primeras, ahí te espera Bumerino Bumez para que le des el 50% de lo que ganas si quieres vivir solo o el 33% si quieres compartir.
Hace un par de días se recordó la muerte de #MiguelHernández, quien murió por no renunciar a sus ideas. No luchó por la democracia, los derechos humanos, el feminismo ni lo LGTBIQ+, sino por España y el socialismo de Stalin. Los que lo reivindican, deberían tenerlo en cuenta.
Empieza la turra anual de llorar porque durante 7 días se celebre en las calles la tradición española más famosa y popular que lleva siglos anclada en la cultura popular
El comunicado por decir que le gustaba Picasso pareciendo el de un asesino en serie porque el wokismo os ha hecho pensar que destrozar la imagen de una tia por cualquier tonteria es activismo
Llamar fascista a todas las personas españolas que no piensan como vosotros, es bastante fascista por vuestra parte.
Y una vulgarización de la palabra bastante temeraria