BASTA YA. INDIGNACIÓN ABSOLUTA CON EL EXAMEN DE FISIOTERAPIA DEL SESPA
Lo ocurrido este fin de semana con el examen de la categoría de Fisioterapia del SESPA es, para muchos de los que hemos participado, un auténtico despropósito.
Y sí: estoy indignada, frustrada y profundamente cabreada.
Pero mi indignación no empieza el día del examen. Viene de mucho antes.
Llevamos meses esperando conocer una fecha de examen. Meses de incertidumbre, de no poder organizarse, de estudiar sin saber cuándo llegaría el momento.
Una oposición que, inicialmente, estaba prevista para realizarse a principios de año, termina llevándose a septiembre.
Y mientras tanto, la categoría de Fisioterapia ha ido quedando una y otra vez relegada hasta el final.
Y sinceramente, esto genera una sensación muy difícil de ignorar:
la sensación de que nuestra categoría ha sido tratada como una categoría de segunda.
¿De verdad era necesario que los fisioterapeutas fuéramos de los últimos?
¿De verdad teníamos que esperar meses y meses para conocer una fecha?
¿De verdad era necesario llegar hasta septiembre para realizar un examen que estaba previsto inicialmente para principios de año?
Esto también es una falta de respeto hacia una categoría profesional.
Y después de toda esa espera, de toda esa incertidumbre y de todos esos meses de preparación…
llega el examen.
Y entonces la indignación alcanza otro nivel.
Porque no estamos hablando simplemente de que el examen haya sido difícil.
Una oposición tiene que ser exigente.
Nadie pide que nos regalen una plaza.
Lo que resulta indignante es encontrarnos con una prueba que, en mi opinión, no ha evaluado de forma adecuada los conocimientos ni las competencias propias de un fisioterapeuta.
Estamos hablando de 33 plazas.
Treinta y tres plazas para las que muchísimas personas llevan meses preparándose a conciencia.
Y llegamos al examen y nos encontramos con una prueba extraordinariamente difícil, desproporcionada y, en muchos aspectos, alejada de la realidad de nuestra profesión y de nuestra asistencia diaria.
Un examen en el que, sinceramente, en demasiadas preguntas no parecía importar cuánto hubieras estudiado el contenido propio de Fisioterapia.
Podías haberte dejado la piel estudiando valoración, tratamiento, razonamiento clínico, procedimientos, patologías, técnicas, protocolos y todo aquello que forma parte de nuestro trabajo diario…
Y aun así salir pensando:
¿Pero qué tiene que ver esto con demostrar que soy un buen fisioterapeuta?
Porque una oposición debería servir para valorar quién tiene los conocimientos y las competencias necesarias para ocupar esas plazas.
No debería convertirse en una competición para ver quién consigue sobrevivir a un examen imprevisible y desproporcionado.
Y esto es lo que más me indigna.
Que después de tanto esfuerzo, la sensación de muchos opositores sea que haber estudiado muchísimo o no haber estudiado prácticamente nada podía no marcar la diferencia que debería marcar en una oposición.
Eso es lo verdaderamente frustrante.
Porque entonces, ¿qué estamos evaluando?
¿Los conocimientos de Fisioterapia?
¿La preparación profesional?
¿La capacidad de resolver situaciones clínicas?
¿O simplemente la capacidad de enfrentarse a un examen planteado de una manera que parece buscar deliberadamente la dificultad extrema?
Y quiero hacer una mención especialmente clara al Tribunal.
Porque detrás de cada pregunta hay una decisión.
Alguien ha decidido qué preguntar.
Alguien ha decidido qué peso darle a determinados contenidos.
Alguien ha decidido qué nivel de dificultad debía tener la prueba.
Y por eso creo que los opositores merecemos una explicación.
Merecemos saber qué criterios se han seguido para elaborar este examen.
Merecemos saber qué relación tiene una parte importante de lo preguntado con las competencias, funciones y realidad asistencial de un fisioterapeuta del SESPA.
Y merecemos que se tenga en cuenta algo fundamental:
NO SOMOS NÚMEROS.
Continúo hilo 🔽🔽
Mi tercer bebé estaba sanísimo y el embarazo había ido a la perfección. Se lo llevaron a la UCI en cuanto nació porque tenía líquido en los pulmones. Lo vi un segundo antes de que se lo llevaran y estuvo allí 5 días. No seáis imbéciles, por favor
🔴 #AGENDA2030 | No es coña; la Junta de Castilla y León se ha gastado 240.000€ en hacer rampas para que las ranas beban agua de los pilones. Son unos 350 abrevaderos en León en 58 municipios. Sale a 685€ por pilón. No es broma, de verdad que no.
como un día me pase algo y alguno suba una foto mía moribunda en un hospital os juro que os persigo toda la vida y os hago pasar los peores episodios paranormales de vuestra vida, por dios un poco de respeto las redes os dejan gilipollas