🔥Miren está Bendición que Recibio El Salon de la Fama @juanmarichal27 quien Recibio a sus Hijos también y Salones de la Fama David Ortiz , Pedro Martinez , Adrian Beltre , Edwin Encarnacion y también estuvo Nelson Cruz momento que le saco Lagrimas a Don Juan Marichal Gracias Mike Perez por esta Bendición 🔥
Juan Marichal dice sentirse orgulloso del equipo dominicano por el trabajo que están realizado en el Clásico Mundial de Béisbol.
El Salón de la Fama del Béisbol en Cooperstown compartió con los jugadores tras su clasificación a cuartos de final.
#Clásicomundial2026 #JuanMarichal #periódicoeldía
Este es el potencial que tiene República Dominicana en el Clásico Mundial, atorarte más de 10 carreras de la nada, en mi opinión contra el único aceptable que pierdan es USA, no hay más
Nelson Cruz, un verdadero héroe nacional 🇩🇴
En 2017 nos regaló uno de los momentos más emocionantes en la historia del béisbol dominicano con su cuadrangular ante Estados Unidos.
En 2026, como gerente general, conformó el mejor equipo en la historia de RD y, junto a Pujols, logró que por primera vez los dominicanos pudieran disfrutar su selección en casa.
New details on #AvengersSecretWars 🚨
• Set 8 years after Avengers: Doomsday
• Draws from both the 1984 and 2015 Secret Wars comics
• All timelines collapse into the Void, forming Battleworld
• Battleworld is split into different domains, each with variants and new cities
• Evil versions of heroes exist across Battleworld
• The Infinity Stones return, with the Soul Stone playing a key role
• Main protagonists are the surviving Avengers and the Champions
(The Avengers here include Reed Richards, Wolverine, Spider-Man, Tobey Maguire, and others under one banner)
• Doctor Doom builds a super-prison to contain heroes, villains, and cosmic beings
• Doom takes Sue Storm as his wife and Franklin & Valeria as his children
• The film dives deep into Doom vs Reed, revealing how a science–magic project destroyed Victor’s family
• Survival from the multiverse collapse is only possible via the Quantum Realm or TVA ships created by OB
• One mystery character (unnamed) will stand out as a major presence
Via: @Majestic_ucm
#SecretWars #AvengersDoomsday
Michael Jordan never lost a single playoff series with homecourt advantage.
Perfect 24-0.
Greatest undefeated homecourt playoff streak by any primary scoring superstar in @NBA history.
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5G en República Dominicana por qué el despliegue avanza tan lento
Llevamos varios años escuchando hablar sobre el 5G. Lo vemos en diferentes medios, en anuncios y campañas donde las principales telefónicas lo promocionan como el futuro de la conectividad. Sin embargo, más allá del discurso publicitario, vale la pena detenernos a entender qué hay realmente detrás de esta tecnología y cómo avanza su implementación en la República Dominicana.
En este artículo lo explicaremos de forma clara y técnica, para que cualquier lector, sea o no del área, pueda comprender la realidad actual del 5G en el país, sus avances, sus limitaciones y los retos que aún quedan por superar.
¿Qué es el 5G y por qué es diferente?
El 5G es la nueva generación de comunicación móvil que promete mayor velocidad, menor latencia (el tiempo que tarda una señal en viajar de un punto a otro) y la capacidad de conectar millones de dispositivos simultáneamente. No se trata solo de navegar más rápido, sino de habilitar todo un ecosistema tecnológico: autos autónomos, fábricas automatizadas, cirugía a distancia, realidad aumentada y ciudades inteligentes.
Mientras el 4G, o más precisamente el LTE, permitió el auge de las aplicaciones móviles, el 5G está diseñado para impulsar la era del Internet de las cosas (IoT) y la inteligencia artificial. Pero lograrlo requiere mucho más que nuevas antenas; implica una transformación total de la infraestructura de red: más fibra óptica, mayor densidad de antenas, servidores de baja latencia y sistemas de energía estables.
En palabras simples, el 5G no es solo una actualización tecnológica, sino una reconstrucción completa del sistema de telecomunicaciones.
El reto técnico
A diferencia del LTE, que utiliza frecuencias bajas y medias (700, 800 o 1800 MHz), el 5G fue diseñado para combinar esas bandas con otras mucho más altas conocidas como bandas milimétricas (por encima de 24 GHz). Estas ofrecen velocidades ultrarrápidas y latencias extremadamente bajas, pero también presentan una gran limitación: su alcance es corto y su penetración en edificios o paredes es reducida, lo que obliga a instalar más antenas y a menor distancia.
Sin embargo, en República Dominicana ninguna operadora trabaja actualmente en esas bandas milimétricas. Las implementaciones locales se basan principalmente en bandas medias, como la n78 (3.3–3.7 GHz) y la 2.3 GHz, además de bandas bajas de 700 MHz que ofrecen un mejor equilibrio entre cobertura y capacidad.
Esto significa que el 5G que tenemos hoy en el país no opera aún en su máxima expresión técnica, ya que todavía se apoya en frecuencias similares a las del LTE, lo que limita su verdadero potencial.
El desafío técnico, por tanto, no solo está en la fibra o en los equipos, sino también en la gestión del espectro radioeléctrico y en la falta de licencias para bandas más altas que permitan desplegar todas las capacidades del 5G.
Nota importante: gran parte de los equipos y dispositivos que conforman la infraestructura de comunicación móvil, como antenas, estaciones base y sistemas de transmisión, son de marcas como Huawei, Ericsson y Nokia. En los últimos años, los fabricantes chinos, especialmente Huawei, han desplazado gran parte del mercado global y se han posicionado como los principales proveedores de soluciones de red 5G, gracias a su capacidad tecnológica, precios competitivos y soporte integral.
Las velocidades reales
La diferencia entre LTE y 5G se mide en cifras. Según la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), el estándar LTE puede alcanzar velocidades teóricas de hasta 300 Mbps, aunque en la práctica la mayoría de los usuarios obtiene entre 20 y 80 Mbps.
El 5G, en cambio, eleva el estándar de forma exponencial. Puede alcanzar picos teóricos de hasta 10 Gbps, con latencias menores de 10 milisegundos. En entornos urbanos bien cubiertos, un usuario promedio puede experimentar velocidades reales de 500 Mbps a 1 Gbps, algo que cambia completamente la forma de consumir contenido y trabajar en línea.
Sin embargo, alcanzar esos valores requiere condiciones ideales: buena cobertura, bandas altas disponibles, una red de fibra óptica sólida y equipos actualizados. En República Dominicana, aunque los teléfonos muestran el ícono “5G”, la mayoría de esas conexiones funcionan sobre la misma red LTE, lo que limita las velocidades a niveles muy por debajo del estándar real.
El alto costo de mantener la red
La infraestructura móvil es costosa, y el 5G multiplica esa realidad. Cada torre requiere energía eléctrica constante, sistemas de enfriamiento, vigilancia, mantenimiento y enlaces de fibra óptica o microondas. En un país con tarifas energéticas altas y climas extremos, estos costos operativos se disparan.
Por eso muchas compañías han decidido vender sus torres a empresas dedicadas exclusivamente a gestionarlas. En República Dominicana, la mayoría de las torres pertenece hoy a Phoenix Tower International (PTI), una firma que administra infraestructuras en toda América Latina.
El modelo es simple: PTI mantiene y moderniza las torres, y las operadoras (Claro, Altice y Viva) las alquilan. Esto libera capital a las telefónicas, pero también las hace dependientes de terceros y las obliga a pagar rentas mensuales por una infraestructura que antes era propia.
En el contexto del 5G, donde se requerirán más torres, más antenas y más energía, este esquema incrementará los gastos a largo plazo, haciendo que el despliegue sea más lento y selectivo.
Lo que tenemos hoy en República Dominicana
El 5G ya es una realidad en el país, aunque aún no llega a todos los rincones. Su cobertura se concentra en los principales centros urbanos, y su expansión avanza gradualmente.
Claro Dominicana lidera el despliegue con una cobertura nacional del 61.5 %, según los datos más recientes de su portal oficial. Su red abarca la mayoría de las provincias, con especial densidad en el Gran Santo Domingo, Santiago, La Romana y San Pedro de Macorís.
Altice Dominicana ha alcanzado una cobertura del 34.29 % y continúa ampliando su red en las principales ciudades, priorizando la eficiencia y la estabilidad de conexión.
Viva, por su parte, aún no cuenta con 5G comercial. Opera con tecnología LTE-Avanzado, basada en infraestructura Ericsson con MIMO 4×4, lo que mejora la velocidad de transmisión, pero sigue dentro del rango 4G.
Esto demuestra que, aunque el 5G ya existe en República Dominicana, su cobertura sigue siendo desigual. Los usuarios de zonas rurales o municipios pequeños continúan dependiendo del LTE y, en algunos casos, incluso del 3G.
Por qué no avanza más rápido
La principal razón es económica. Desplegar 5G requiere miles de nuevas antenas, permisos municipales, fibra óptica en cada punto y un nuevo núcleo de red. Todo eso representa una inversión multimillonaria que las empresas no pueden recuperar rápidamente.
A esto se suma un fenómeno conocido en el sector como la paradoja del tráfico o efecto OTT (Over The Top). Las operadoras son las que construyen, mantienen y modernizan la infraestructura de red, pero los grandes beneficios económicos terminan en manos de las plataformas digitales que utilizan esa red: Meta, Google, Netflix, Amazon, TikTok, entre otras.
En otras palabras, las telefónicas asumen los costos de inversión, mientras las empresas de contenido capturan el valor. Este modelo ha provocado una concentración de ingresos en el ecosistema digital, donde el tráfico crece cada año sin que eso se traduzca en mayores ingresos para los operadores.
Durante la expansión del LTE, las empresas ya vivieron esa experiencia: modernizaron sus redes con la promesa de un retorno rápido, pero los beneficios se quedaron en los servicios que surgieron gracias a esa conectividad, como el streaming, las redes sociales y el comercio digital.
Por eso ahora, con el 5G, las operadoras son más cautelosas. Antes de expandir masivamente la red, buscan nuevos modelos de negocio que garanticen rentabilidad, como la conectividad para industrias inteligentes, redes privadas empresariales, soluciones IoT o servicios de borde (edge computing).
El despliegue se concentra en las zonas donde hay más consumo y mayor retorno financiero, principalmente en Santo Domingo y Santiago, mientras las regiones rurales o con baja densidad de usuarios siguen relegadas.
El 5G no avanza lento por falta de capacidad técnica ni por ausencia de fibra óptica, sino porque el modelo económico actual no recompensa adecuadamente a quienes hacen la inversión más costosa: las operadoras de red.
Conclusión
En República Dominicana lo que tenemos hoy es un 5G parcial, conocido como 5G Non-Standalone (NSA). En términos simples, funciona montado sobre la red LTE actual.
Las antenas nuevas se conectan al mismo sistema central que usa el 4G, y el teléfono combina ambas señales: una para el control y otra para la velocidad. Eso permite lanzar el servicio más rápido y con menor inversión, pero no ofrece todavía las ventajas completas del 5G real (Standalone), como la mínima latencia, la automatización industrial o la conectividad masiva entre dispositivos.
Como ingeniero en telecomunicaciones puedo decir que sí, tenemos 5G, pero solo en un label. Detrás de ese ícono, la infraestructura sigue siendo LTE.
Y aquí es donde entra el rol del Estado. Dentro de las funciones del INDOTEL está supervisar, fiscalizar y garantizar que los operadores realmente cumplan con los estándares técnicos que se promocionan. Sin embargo, la realidad es que esa institución se ha politizado: la mayoría de quienes la han dirigido provienen del ámbito jurídico, no del técnico.
No se trata de desmeritar la formación en Derecho, sino de reconocer que una entidad que regula telecomunicaciones y espectro radioeléctrico debe ser dirigida por perfiles con conocimiento técnico profundo, capaces de entender la infraestructura, las normas de la UIT y los retos del despliegue.
A esto se suma una necesidad urgente: actualizar la Ley General de Telecomunicaciones (No. 153-98), vigente desde 1998, cuando el país apenas comenzaba a digitalizar sus redes. Esa ley no contempla tecnologías modernas como 4G, 5G, fibra óptica de alta densidad, redes privadas, IoT ni la gestión del espectro para servicios emergentes.
Sin una reforma que reconozca estos avances y establezca un marco regulatorio moderno, el desarrollo tecnológico del país seguirá limitado por una normativa del siglo pasado.
Mientras ese equilibrio no exista —entre política, técnica y actualización legal—, seguiremos viendo avances en los anuncios y retrocesos en la práctica. Porque la conectividad no se decreta: se planifica, se regula y se construye con conocimiento.
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