—Precisamente porque es mi sobrino no lo voy a poner si no se lo merece.
Al acabar nos enteramos de que mi primo había faltado a dos entrenamientos esa semana sin avisar.
Mi tío prefirió cabrear a su propio hermano antes que quitarle el sitio a un chaval que sí había cumplido.
Y ahí entendí que ser familia te puede abrir la puerta de casa, pero no debería darte privilegios fuera.
Mi tío entrena al equipo de fútbol del pueblo y mi primo, que es sobrino suyo, juega ahí.
El domingo iban perdiendo 2-1 y mi primo llevaba todo el partido en el banquillo. Mi padre no aguantó más y le gritó:
—¿Vas a sacar al chaval o qué?
Mi tío se giró y le soltó algo que dejó a toda la familia callada.
El piso lo alquila a desconocidos porque, si rompen algo, les cobra. Si dejan todo hecho un asco, reclama. Y si hay problemas, no vuelve a verlos.
“Contigo acabaría tragándome cualquier cosa por no discutir”.
Y ahí entendí que no desconfiaba de mí. Desconfiaba de nuestra amistad.
Un amigo tiene un apartamento en el sur de mi isla y le pregunté si me lo alquilaba una semana. Le dije que le pagaba exactamente lo mismo que cualquier huésped.
Me contestó:
—Prefiero no mezclar amistad y dinero.
Lo entendí… hasta que me explicó el verdadero motivo.
El otro día un compañero llegó como 40 min tarde y el jefe, delante de todos:
—La próxima vez que llegues tarde, ni vengas.
El tío no dijo ni mu. Dejó la mochila, se puso a currar y ya.
Al día siguiente volvió a llegar tarde.
Pero esta vez entró con un papel en la mano…
El otro día un compañero llegó como 40 min tarde y el jefe, delante de todos:
—La próxima vez que llegues tarde, ni vengas.
El tío no dijo ni mu. Dejó la mochila, se puso a currar y ya.
Al día siguiente volvió a llegar tarde.
Pero esta vez entró con un papel en la mano…