Recordar cómo la URSS se plantó ante la FIFA en 1973 y se negó a jugar el partido de vuelta en el Estadio Nacional de Chile, en las eliminatorias del Mundial, después de que el genocida Pinochet convirtiera el estadio en un centro de tortura y exterminio.
La FIFA, aún con las gradas manchadas de sangre, se negó a anular el partido en Chile, todo lo contrario, le dio el partido perdido a la URSS por 2-0 y otorgó la victoria al regimen criminal de Pinochet.
La imagen fue dantesca, los jugadores de Chile marcando un gol ante un rival fantasma, por mera formalidad, con un cartel que decia "la juventud y el deporte unen hoy a Chile"... una juventud que fue masacrada por las calles por el carnicero de Pinochet.
La misma mafia de la FIFA que hoy se niega a expulsar a "Israel" de sus competiciones y que anuló una tarjeta roja a un jugador porque Trump lo ordenó, también apoyó el golpe de estado en Chile, toda la vida siempre al servicio del poder político del capital.
La @FIFAcom, bajo el mando de #Infantino, arrodillada ante Trump, quien agradece públicamente que se haya suspendido la tarjeta roja al delantero de Estados Unidos, Folarin Bagolun, para que pueda jugar contra Bélgica.
La FIFA sometida ha entregado un premio de paz a Trump, ha aceptado el grave maltrato a la selección de Irán y ahora cede ante una llamada de la Casa Blanca .
«Basta mirar alrededor para comprobar que las consignas del pensamiento positivo cierran los ojos a muchas realidades inquietantes. Que no siempre el empeño recibe su recompensa. Que la precariedad nos aleja de nuestros sueños…».
@elespectador
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El año pasado dábamos cuenta de lo que pasa en la región del sur de #Morelia y el oriente de Madero.
En la zona boscosa hay intereses sobre los bosques, agua y territorio.
El asesinato de Roberto Chavez se suma al deterioro de la zona. ¿Hasta cuando?
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En este día en 1835 nació uno de los peores genocidas de Europa, el rey Leopoldo II de Bélgica, un monstruo que no es tan conocido como Hitler porque su exterminio lo hizo en África.
Durante su reinado, Leopoldo II declaró al Congo como su posesión colonial personal y estableció un régimen del terror de 24 horas de esclavitud sin descanso para saquear todo el caucho y el marfil del pais, esclavizando incluso a los niños menores de 10 años para ello.
Los esclavos congoleños (incluidos los niños) que no cumplian con su cuota mínima diaria de cosecha del caucho, se les cortaba las manos, incluso se mutilaba a los niños delante de los padres y los dejaban desangrarse lentamente hasta morirse como castigo por no cosechas lo suficiente.
Se estima que este genocida belga de Leopoldo II asesinó al menos a 10 millones de personas, lo que en aquella época era el 50% de la población del Congo, todo en apenas 20 AÑOS, uno de los genocidios más brutales de la historia en términos de población/tiempo.
Estados Unidos fue uno de los primeros aliados del reinado de terror de Leopoldo II en el Congo, de hecho, 7 meses antes del infame congreso de Berlín de 1885, Estados Unidos ya había reconocido la propiedad de Leopoldo II sobre el territorio.
Con todo lo saqueado del Congo, Bélgica construyó sus grandes edificios, Leopoldo II construyó palacios como el actual Palacio de la Justicia de Bruselas e incluso siniestramente se llevó a centenares de sus esclavos congoleños a Bélgica para usarlos como mascotas domésticas y exponerlos en zoos humanos en sus mansiones privadas.
Bélgica nunca se disculpó ni pagó reparaciones al pueblo congoleño por las atrocidades genocidas cometidas contra ellos… porque hacerlo reconocería una verdad fundamental: que el capitalismo no nació del "esfuerzo" de los burgueses, sino a través de la destrucción bárbara y el saqueo de los pueblos de África.
Las redes sociales intensifican la deriva identitaria de los movimientos: convierten la militancia en visibilidad y la política en una mezcla extraña de performance, moral y consumo. @acefal0#CuadernosEstrategia 4
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Aimé Césaire señaló: "Lo que no se le perdona a Hitler no es el crimen en sí, [...] sino el crimen contra el hombre blanco [...] el haber aplicado en Europa métodos colonialistas que antes estaban destinados a los árabes de Argelia, a los culíes indios y a los negros de África".
Hoy se cumplen 50 años, desde que un 24 de Marzo de 1976, EEUU organizara un bestial golpe de estado militar en Argentina, dirigido por el genocida dictador Jorge Rafael Videla, un golpe perteneciente al Plan Cóndor de la CIA.
El genocida Henry Kissinger, secretario de estado de EEUU, dio instrucciones a la junta fascista de Videla para instaurar una dictadura financiera que diera aún más poder a los oligarcas (como hoy con Milei) y beneficiase los intereses imperialistas, para ello había que exterminar a toda la oposición y a toda persona "subversiva" contra el estado, un modelo que fue replicado en toda América Latina.
La represión impuesta en Argentina fue de las más brutales del Plan Cóndor de la CIA, con la junta fascista de Videla persiguiendo masivamente a los peronistas, a comunistas, socialistas, anarquistas, sindicalistas y cualquier mínimo opositor a su dictadura, todo a base de secuestros, desapariciones forzadas, tortura masiva, fusilamientos y campos de concentración.
Recordar que al cerebro del Plan Cóndor, Henry Kissinger, que junto a la CIA organizó decenas de golpes de estado por todo el planeta e instauró todo tipo de dictaduras fascistas en Latinoamérica, le dieron el Premio Nobel de la Paz en 1973.
Más de 30.000 personas fueron exterminadas por el dictador fascista de Videla, con la colaboración de la CIA, más de 100.000 personas marcharon al exilio y otras 10.000 fueron prisioneros políticos, además 500 bebés nacidos en cautiverio, fueron robados por la dictadura, todo con la colaboración abierta de la Iglesia católica.
@Cinepolis Cualquier película que elijo no me da la opción de comprar boletos, después de unos minutos anuncia que "ocurrió un error" y no es la primera vez.
Es increíble que con el presupuesto del que presumen no puedan tener una app que funcione. Es imposible consultar y comprar boletos en línea 😑 @Cinepolis
A dos años de la desaparición de José Gabriel Pelayo Zalgado, maestro rural y defensor del territorio en #Michoacán, su familia continúa la búsqueda entre el dolor, el silencio y la exigencia de justicia en un país marcado por más de 131 mil desaparecidos https://t.co/onZDj86OH5
🌥Esta noche te recomendamos leer “El horizonte se funde en un resplandor caliente” de Patricia Martínez Pedreguera, un #poema que describe los desastres provocados por los humanos 👪 todo desde la perspectiva de los animales. 🐋
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Para compensar, quise postear un artículo de años atrás sobre la relación entre Maradona y el poder: busqué los hechos, los conté. Se publicó en @RevistaPanenka pero no lo encuentro, así que decidí copiarlo. Nunca lo había hecho.
Por si gustan:
El héroe del pueblo
Era, está claro, generoso, entusiasta, entregado. Se hizo fotos con todos: no hay presidente argentino, líder ñamericano, político de alguna relevancia que no tenga una foto donde él y Maradona se sonríen. Y los celebró a todos: su relación con el poder consistió, sobre todo, en llevarse bien con él.
Empezó joven. Su primera vez fue con un general que a veces tenía raptos de genio: en uno de ellos, por ejemplo, había inventado la palabra “desaparecidos”. Para eso, por supuesto, había tenido que producirlos: miles de raptos y desapariciones. El general se llamaba Jorge Rafael Videla, gobernaba entonces la Argentina, la torturaba, la mataba, y Diego Armando Maradona era un chico de 18 que acababa de ganar un campeonato del mundo juvenil en Tokio y tenía maravillado al mundo adulto. Por eso ese general quiso hacerse una foto con él. Mientras se la hacían, para que todo estuviera claro, el general le dijo al muchachito que tenía el pelo demasiado largo, que se lo cortara.
Después el general cayó, lo sucedieron abogados. El primero se llamaba Alfonsín y era amable y bienintencionado y casi progre y quiso castigar a aquellos militares. En esos días Maradona ganó un campeonato del mundo adulto con el mejor gol de la historia –a la pérfida Albión– y dijo que había sido “nuestra forma de recuperar las Malvinas”. Las Malvinas, huelga decirlo, seguían siendo perfectamente inglesas, y aquel presidente lo recibió con muchas fotos y entonces él dijo que era de izquierda: "Soy de izquierda, todo de izquierda, de pies, de fe, de cabeza. Pero no en el sentido que ustedes le dan en Europa al término político. Soy de izquierda en el sentido de que soy para Alfonsín, para el progreso de mi país, para mejorar el tenor de la vida de la gente pobre, para que todos tengamos paz y libertad”, le dijo a la revista Playboy.
Corría 1986. Él, entonces, estaba luchando contra la Italia rica desde Nápoles, armado de su pelota y sus pelotas, rodeado de señoritas, mafiosos y mucha mucha coca. En esos días pidió que lo invitara al Vaticano aquel papa Juan Pablo II; fue, conversó con él, se hizo las fotos. Años más tarde diría que lo habían impresionado los techos redorados y que si la Iglesia de Roma vendiera todo ese oro podría solucionar el hambre en el mundo.
Era una idea. En la Argentina poco después subió otro presidente, Carlos Menem, que decidió privatizar el país porque nada era mejor que los mercados y los Estados Unidos y esas cosas –y se paseaba en Ferrari y acosaba señoritas suculentas. Maradona lo apoyó entusiasta: no solo se hizo las fotos –vestidos los dos de futbolistas, por ejemplo– sino que también dijo que “si Menem me dice que lo acompañe, lo acompaño; si me lleva como vicepresidente, yo voy”. En aquellos días unos policías confundidos lo agarraron con unas bolsas de cocaína y, en lugar de juzgarlo, el gobierno le ofreció encabezar una campaña contra las drogas; él lo hizo.
Carlos Menem duró diez años, hasta el 99; cuando perdió, Maradona apoyó a su adversario conservador Fernando de la Rúa, el presidente que, tras solo dos, huiría en helicóptero de la Casa de Gobierno dejando un país hundido. Para entonces Maradona ya se había drogado demasiado y el fútbol lo había dejado y no sabía qué hacer con su vida. Perdido, al borde de la ruina, vivió unos años en Cuba a cuerpo de rey: chalet en la playa, champán, toda la cocaína y muchas novias; entre ellas –en estos días termina de saberse– una de 16 años que Fidel Castro, cuentan, le admiraba. En esos tiempos se tatuó un Guevara en un hombro, un Castro en una pantorrilla y retomó la retórica de aquella revolución que consiguió que un solo hombre conservara el poder durante más de medio siglo. “No soy comunista pero soy fidelista a muerte”, dijo entonces Maradona. Estaba, también en eso, de acuerdo con su amigo Castro.
En los años siguientes la dizque izquierda latinoamericana, tan llena de promesas, le ofreció la posibilidad de mantener cierta línea: los Kirchner, Evo Morales, Daniel Ortega, Nicolás Maduro. En enero de 2020 –cuando en Venezuela la ruina y la represión eran brutales– visitó y vivó por última vez al sucesor de Chávez. Para ese entonces, sin dejar la oratoria de barricada vip, Maradona había vivido unos años en el emirato de Dubai, unos meses en la dictadura de Bielorrusia y otros en el narcoestado de Sinaloa, entrenando equipos malos.
Y después se murió, demasiado solo. Su historia es trágica –y su trayectoria queda clara para cualquiera que se tome el trabajo de mirarla: sinuosa, oportunista, siempre cerca de alguna forma del poder. Fue, con la pelota, un mago; con la palabra no era malo y, además, millones le querían creer. Así fue como pudo construirse esa imagen de defensor del pueblo. Maradona se pasó sus últimas décadas hablando de los pobres con un puro en una mano y una rubia en la otra –cuando no le pegaba. Es cierto que él había sido pobre y que no lo olvidó: decidió mantenerlos en sus oraciones –y vivir lo más lejos posible. También es cierto que podría no haber dicho nada, pero no habría sido él. Maradona fue un futbolista incomparable; tratar de convertirlo en un héroe del pueblo solo muestra la desesperanza de ese pueblo o el oportunismo de algunos de sus jefes.
Tristes las tierras que no tienen héroes, decía un personaje de Brecht, y otro le contestaba: tristes las tierras que necesitan héroes. La vida de Maradona terminó muy triste, pero más triste es que un país necesite convertirlo en héroe popular cuando solo fue el mejor futbolista de su historia.
#OpiniónEn15días / Emma Monserrat (@elhena)
La jacaranda no es nativa, pero ya es símbolo urbano de México. Su historia —de Japón a Morelia— recuerda que la migración también florece. Las raíces no siempre son de origen: a veces se construyen.
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En Santa María de Guido, #Morelia, un edificio del siglo XIX guarda más de un siglo de historia. Fue casa de veraneo de familias acomodadas, luego la primera escuela de la comunidad y hoy es escenario de una disputa cultural por su futuro. 🏛️
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“Pensar con dos cerebros.” Uno para asumir que la mayoría puede abrazar el autoritarismo; otro para dejar espacio a lo imprevisible que puede irrumpir y alterar el curso de la historia. @andrestlm_@AsterLuz
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“Tenemos que enfrentar la pasión triste.” En lugar de forzar pasiones alegres artificiales, Bifo propone reconocer la caída de la energía, el envejecimiento social y la depresión como síntomas de época. @andrestlm_@AsterLuz https://t.co/S488g6sqpV