Liderar es caminar a través del fuego de los tiempos más difíciles hasta llegar al perdón. Liderar es convertir nuestros terrores en triunfos y traducir nuestras frustraciones en heroísmo.
Fluir con la vida sí. Pero ir a la deriva jamás. Para mi, fluir es aprovechar y aceptar las oportunidades y obstáculos que se presenten en el camino. Ir a la deriva es rendirse y dejar que cualquier viento te aleje de la orilla a la que quieres llegar.