La felicidad está subestimada. Nos la pintan como éxtasis, pero casi siempre es calma. Es la ausencia de urgencias. Un domingo por la tarde sin nada que resolver.
madurar es volver a conectar con la chica rara de 14 años que llevás dentro, que sabía exactamente quién era antes de que el mundo intentara convencerla de lo contrario
La Casa de los Espíritus superó todo, para los que amamos el libro, quiero decirles que la serie quedó bien hechecita.
Háganse un favor y se la ven, así no se hayan leído el libro.