Professora de dansa, catalana de naix. i chicharrera-murguera d'adopció. Enamorada de la ciutat i del Bàsquet Manresa. Treballo al Consell Comarcal del Bages.
🔴⚪️ MANRESA | Comiat
La dona de Dani Pérez exposa una realitat oculta al bàsquet professional:
la solitud de les parelles dels jugadors en ciutats estranyes, moltes vegades amb una gran barrera idiomàtica.
Una entrevista a @elGanxoTV
https://t.co/niUCvZrbMG
✈️ D'Egipte a Manresa. El @5daniperez i la Laura van haver de canviar la destinació de la seva nit de noces. Una nit que ha durat 7 anys!
Entrevista completa: https://t.co/6NDhlbTbUk
📲 Segueix EL GANXO si t'agrada el contingut
#manresa#ligaendesa
❤️ "Siempre será nuestra casa"
Los caminos de Dani Pérez y BAXI @BasquetManresa se separan después de 7 temporadas, pero siempre caminaran juntos.
Así fue la despedida en su último partido en el Nou Congost ✨
La samarreta del gran @5daniperez, quan decideixi retirar-se del bàsquet professional, lluirà per sempre més al cel del Congost. 🥹
Gràcies @BasquetManresa per entendre que el Dani transmet tot el que volem que sigui el club. ❤️🔴🏀
𝗤𝗨𝗜𝗡𝗔 𝗧𝗘𝗠𝗣𝗢𝗥𝗔𝗗𝗔!!!! 👏🥹🔴❤️🏀
Una temporada 2025/26 que passarà a la nostra llarga història en lletres d’or.
La primera participació a @EuroCup amb una meritòria classificació als play-off.
Un 10è lloc a la Lliga @ACBCOM
Un munt de viatges, lesions, entrebancs, canvis de jugadors i per sobre de tot 𝗨𝗡𝗔 𝗖𝗢𝗠𝗨𝗡𝗜𝗢́ 𝗧𝗢𝗧𝗔𝗟. 🍍
Aquesta és la 🗝️ que obre totes les 🚪
Només des de la positivitat, la unitat, el treball i la humilitat podem existir i créixer.
5⃣5⃣ 𝗣𝗘𝗥 𝗦𝗘𝗠𝗣𝗥𝗘
👕 El BAXI #Manresa retirarà el dorsal 55 en honor a Dani Pérez Otero.
📚 7 temporades (2019-2026)
🏀 1676 punts 👐 1482 assistències
🇪🇺 Jugador amb més partits a Europa
#EtsUnaPassada
El equipo español de natación artística (potencia mundial de esta disciplina) ha revelado la coreografía acrobática que llevará a la Copa del Mundo con “Berghain” de ROSALÍA.
Reunión de padres.
Instituto público.
18:30.
Aula de tecnología.
Sillas incómodas.
Proyector que tarda más en encenderse que un adolescente un lunes.
Tema del día:
“Móviles y redes sociales en menores.”
La directora empieza:
—Estamos viendo más conflictos por grupos de WhatsApp, vídeos grabados en clase y cuentas falsas de Instagram.
Una madre levanta la mano.
—Yo lo tengo clarísimo. Hay que prohibir los móviles.
El padre de al lado asiente.
—Totalmente. Los niños están enganchados.
Todos muy firmes.
Muy responsables.
Muy “esto antes no pasaba”.
Hasta que suena un móvil.
El de la madre.
Lo coge.
Mira la pantalla.
Sonríe.
—Perdón, es mi hija.
La directora espera.
—Tiene 11 años.
—¿Y tiene móvil?
—Sí, pero solo para emergencias.
Emergencias.
Claro.
En la pantalla se ve el mensaje:
“Mamá, me das Robux?”
Emergencia humanitaria.
Nivel ONU.
La directora sigue:
—El problema no es solo el móvil. Es el uso sin control.
Otro padre interviene:
—Mi hijo no está enganchado. Solo ve vídeos para desconectar.
—¿Cuánto tiempo?
—No sé. Dos horitas.
—¿Al día?
—Bueno, entre semana. El finde más, porque se aburre.
Se aburre.
La gran tragedia moderna.
Antes un niño se aburría y acababa inventando una portería con dos mochilas.
Ahora se aburre y le entregamos un casino de dopamina con funda azul.
La tutora enseña varios casos.
Insultos en grupos.
Fotos sin permiso.
Burlas.
Audios.
Niños de 12 años hablando como adultos quemados por internet.
Una madre se indigna:
—Pero eso es culpa de las plataformas.
Sí.
De las plataformas.
Y de los algoritmos.
Y de China.
Y de Silicon Valley.
Y del capitalismo.
Todo menos de quien le compró un smartphone de 900€ a un niño que todavía pierde la chaqueta en educación física.
Entonces la directora dice:
—Proponemos que no traigan móvil al centro.
Silencio.
Del espeso.
Del que huele a contradicción.
La misma madre que pedía prohibición se echa hacia atrás.
—Bueno, tampoco nos pongamos extremos.
—¿Por qué?
—Porque yo necesito saber dónde está mi hija.
—Está en el instituto.
—Ya, pero necesito escribirle.
—¿Durante clase?
—Solo si es importante.
—¿Como los Robux?
Otro silencio.
Más bonito.
Más pedagógico.
El padre de las “dos horitas” se cruza de brazos.
—Prohibir no educa.
Ah.
La frase comodín.
“Prohibir no educa.”
Curioso.
Porque en casa tampoco educa nadie.
Solo cargan el móvil, pagan los datos y luego culpan al profesor cuando el niño no atiende.
La reunión termina.
Todos salen hablando de límites.
De salud mental.
De infancia robada.
De que “algo hay que hacer”.
En la puerta, la hija de la madre espera sentada en el suelo.
11 años.
Móvil en la mano.
TikTok abierto.
Auriculares.
Ni mira cuando su madre llega.
—Cariño, vámonos.
Nada.
—Cariño.
Nada.
La madre suspira.
—Es que está en una edad difícil.
No.
Está en una pantalla fácil.
Y ahí está el problema.
No son solo los móviles.
No son solo las redes.
No son solo los colegios.
El problema son adultos que quieren que el Estado prohíba lo que ellos no se atreven a limitar en casa.
Padres que piden mano dura en las reuniones…
y luego negocian con un niño de 11 años como si fuera un sindicato con abogado.
Resumen:
Quieres prohibir TikTok.
Perfecto.
Pero empieza por no usarlo como niñera.
Porque si tu hijo no puede cenar, esperar, aburrirse o mirar por la ventana sin una pantalla…
igual el algoritmo no entró en tu casa.
Igual lo invitaste tú.