La Atd local de los Institutos Normales de Montevideo votó la moción de nominar a su auditorio Reina Reyes. Ella dejó un gran legado en relación al derecho a la educación de los niños y niñas, el derecho a educar y el concepto de laicidad.
Algunas optan por curar, otras por inventar, otras expresan los sentimientos humanos a través del arte, otras tratan de arreglar la vida y otras de hacer él mañana más justo. A las últimas les dicen maestras. #FelizDiaMaestras
La calidad de un/a docente se mide en: sonrisas cuando te ven llegar, compromiso de lxs estudiantes en el curso, saludos en la calle cuando vas de civil, el gracias al final del año. Lo demás es puro número.
Con el Fondo Sectorial de Educación de @ANIIuy investigamos sobre la evaluación en espacios de coenseñanza en @ces_Uruguay. Pueden leer un artículo sobre esto en este libro, pag.191. https://t.co/f3wqMgu9iI
Hace unos meses la comunidad educativa del Liceo de Delta del Tigre pasó x una situación muy fea.
Hoy en un recreo le celebraron los 15 a Mayte.
Dicen en su Facebook: "solo alcanza un recreo para demostrar los sentimientos de nuestra gurisada."
La educación también es ésto🥰
Cuando escucho hablar d la “generación d cristal” señalando a jóvenes con el dedo por reclamar un mundo sin violencia diciendo q están perdidos, exploto d enojo.
Luego escucho una piba d 16 años plantarse en el programa + visto d Chile… m vuelve la esperanza no hay marcha atrás
Ana Reyes es uruguaya y fue nominada por Biden para ser jueza de la corte federal de Washington D.C. President Biden Names Seventeenth Round of Judicial Nominees | The White House https://t.co/FkLjVKk88q
Ana Reyes es uruguaya y fue nominada por Biden para ser jueza de la corte federal de Washington D.C. President Biden Names Seventeenth Round of Judicial Nominees | The White House https://t.co/FkLjVKk88q
A veces la palabra gracias queda tan pequeña en comparación a todo lo que recibimos. Gracias a todos los y las jóvenes que me enseñaron a ser mejor docente. Cada minuto de esta profesión vale la pena.
Hoy me toca despedirme de un lugar de trabajo que me vio entrar con 24 años y me ve irme con 42. Nunca voy a terminar de agradecer todo el cariño, los aprendizajes profesionales y de la vida que recibí en el liceo 47 del barrio de La Teja.
Me voy cargada de recuerdos y abrazos al corazón. Como olvidar aquel día que volví a entrar a una clase después de tener que despedir al cielo a mi hermano y que cada estudiante me saludara y me dijera “vamos arriba profe”.