metí las manos en algo que no entendía.
me tragó a mí y a varios más y a los que sobrevivimos nos devolvió a la superficie marcados a fuego por el precio de los sueños y de no rendirse nunca jamás.
Derrotados son los que dejan de luchar
Y dejar de luchar es dejar de soñar
Luchar, soñar y andar contra el suelo chocando con la realidad son el sentido que tiene la existencia