La magia no siempre se siente como fuegos artificiales. A veces es una tarde tranquila, una mirada sincera, un pensamiento nuevo que se instala sin ruido. Y de pronto, sin drama, algo se acomoda.
En mi infancia siempre pensé que los adultos exageraban cuando decían “si no es una cosa, es otra” pero ahora como adulto puedo confirmar que efectivamente; si no es una cosa, es otra.